Apex desarrolla inteligencia artificial para agregar valor a los BPO

La creación permite a empresas de servicios potenciar la experiencia del cliente, con ganancias en productividad y efectividad.

0

(Especial, Norma Lezcano, para Perfil Córdoba) Alfred es un asistente de customer experience que tiene capacidad para responder preguntas de clientes, ofrecer alternativas de respuestas a casos que atienden sus compañeros y aprender progresivamente para incrementar los umbrales de sus capacidades. Eso sí, Alfred no tiene posibilidad de hacer empatía con las emociones de aquellos con quienes interactúa, porque él no es una persona. Es un algoritmo.

Alfred es el último desarrollo en materia de inteligencia artificial que creó la empresa cordobesa Apex América, desde la dirección de Innovación que conduce Santiago Luque Colombres. Con presencia en siete países del continente, 10 centros operativos y 5.200 colaboradores, Apex es una de las líderes regionales en BPO (Business Process Outsourcing) o servicios de contact center.

“Los próximos cien años no guardarán ninguna similitud con los últimos cien que hemos transitado como humanos. Tenemos que atrevernos a pensar que la innovación dejó de ser opcional para las compañías o las personas, y comenzó a convertirse en un escenario de obligatoriedad”, define Humberto Sahade, fundador de Apex, quien junto a su socio Marcelo Cid encontraron en la experiencia vivida en la Singularity University un punto de disrupción que cambió radicalmente la forma de trabajar en su compañía.

Apex tiene como foco “ser el partner preferido de las empresas en su transformación digital”, explica Luque Colombres. “Sabemos que hoy los canales digitales gobiernan los entornos en donde interactúan clientes cada vez más empoderados y  menos fieles”. Alfred se creó, precisamente, para ayudar a las empresas a maximizar “una buena experiencia de usuario”.

En esencia.
Alfred es un chatbot-plus, o también conocido como “entidad conversacional artificial”, el cual en un entorno digital tiene capacidad para conducir la conversación que plantea el cliente a una empresa. Por ejemplo, respondiendo a preguntas como “cuánto es mi saldo”; “qué requisitos tiene un préstamo”; “qué formas de pago online hay”, etc. Pero Alfred tiene un aditamento “plus”, ya que además de conversar con el cliente tiene tres capacidades que agregan gran valor al servicio.

Por un lado, cuando las preguntas que le hacen exceden el umbral de sus habilidades, deriva la conversación a un agente de servicios humano. Mientras este agente se ocupa en empatizar y comprender a fondo la problemática y el sentir del cliente, Alfred lo apoya ofreciéndole al menos tres alternativas de solución, tomadas de su stock de información acumulado; si alguna de ellas termina funcionando en la situación planteada, el chatbot incorpora el aprendizaje de modo automático. Si ninguna de ellas fue efectiva, “un soporte humano estudia el tema y suma a Alfred nuevo conocimiento; es lo que llamamos aprendizaje supervisado de excepción”, explica Luque Colombres.

De esta forma, entre Alfred (inteligencia artificial), el agente de servicios humano (inteligencia emocional) y el soporte (inteligencia de datos y proceso controlado) se escala de modo excepcional el nivel del servicio al cliente, con ganancias en productividad y efectividad.

Hoy la cartera de clientes de Apex se reparte entre empresas de telecomunicaciones (60%), bancos (20%) y compañías de consumo masivo (15%).

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.