Vasconcelos: “las presiones inflacionarias seguirán e incluso se acentuarán”

Para el economista del Ieral las nuevas medidas para contener la ventas de dólares pueden ser un freno momentáneo a la pérdida de reservas, pero si la brecha se agranda volverá la demanda. Golpe a la calificación de empresas con deuda.

18 septiembre, 2020 | 0:02 hs. | José Busaniche

 

El economista Jorge Vasconcelos, del Ieral de la Fundación Mediterránea analizó el impacto de las principales medidas que anunció el gobierno para restringir aún más el acceso al dólar ahorro.

Para Vasconcelos, las medidas profundizan las restricciones que se vieron entre 2012 y 2015, al tiempo que ponen una espada de Damocles sobre la calificación crediticia de las compañías locales con deuda externa. En ese sentido, señaló que aquellas empresas que enfrenten vencimientos hasta fin de año deberán encontrar acreedores dispuestos a refinanciar el 60 % de esas obligaciones, sin que el 31 de diciembre sea una garantía del levantamiento de tal normativa, condicionando las decisiones empresariales en todo sentido.

“Las dos ventanillas de salida de dólares que más preocupaban a las autoridades eran, por un lado la compra de dólares a través del CCL por fondos de no residentes, que si bien no afectan el nivel de reservas del Central, empujan la ampliación de la brecha cambiaria, y por el otro, las compras de “dólar ahorro” y el uso de las tarjetas de crédito para adquirir bienes y servicios en el exterior. El segundo de los vectores había pasado a succionar unos US$ 1.000 millones por mes de las arcas del Central, a un ritmo insostenible dado el declive experimentado, mes a mes, en el nivel de las reservas de libre disponibilidad.

Para enfrentar ese drenaje, el precio del dólar para estas operaciones pasaría de $100 a $130 pesos, aproximadamente, sujeto a la “letra chica” de las nuevas normas. Además, los gastos con tarjeta ya no se pueden adicionar el uso del cupo de los US$ 200, como ocurría hasta el presente. Obsérvese que ese “dólar tarjeta” es asimétrico, ya que para los locales se ubica un 67% por encima del dólar oficial, pero para los extranjeros que vengan al país no habrá ese incentivo, ya que su poder adquisitivo se limitará al valor de la paridad oficial”, explicó.

Semanas claves. Por otro lado, Vasconcelos se explayó sobre el impacto del súper cepo en el turismo y las posibilidades de que la operación de compra de dólar oficial y venta en el mercado negro para hacerse con la diferencia, el llamado “puré”, vuelva: “Cuando los flujos turísticos comiencen a normalizarse, en el escenario pos-pandemia, para los argentinos será caro salir al exterior, pero para los visitantes de otros países no será barato este destino. El cepo de 2012 a 2015 tuvo esa característica, y la Argentina sufrió una drástica pérdida de market share en la industria turística global. Con el encarecimiento del “dólar ahorro”, cabe esperar un freno momentáneo en la pérdida de reservas por parte del Central pero, cuidado, eso depende del precio que alcance el “dólar blue” en las próximas semanas. Si se vuelve a establecer una brecha entre ambas paridades, los incentivos para el “puré” volverán, y la demanda renacerá”.

CCL e inflación. En cuanto a las medidas adoptadas para desalentar las operaciones legales de transformación de pesos en dólares a través de la compra venta de títulos públicos (CCL), se entiende que para los no residentes éstas han quedado directamente prohibidas (habrá que estar atento a la reglamentación), mientras que para los locales empiezan a regir tiempos diferentes de espera (“parking”) antes de completar la operación.

“En principio, este desaliento a la conversión de pesos a dólares es simétrico al desaliento para la conversión de dólares a pesos: sigue la piedra en la puerta giratoria, aunque ésta luce de mayor tamaño. En general, se trata de medidas defensivas, que intentan preservar las escasas reservas de libre disponibilidad del BCRA, pero con demasiados efectos colaterales que tienden a anular en términos netos el objetivo perseguido. Aunque la lógica de los controles es tratar de impedir la devaluación del peso en el mercado oficial, las presiones inflacionarias seguirán a la orden del día, e incluso se acentuarán. Los cepos sirven, entre otras cosas, para que el Estado pueda “cazar pesos en el zoológico”, y financiar su déficit con tasas de interés por debajo de las de mercado. Estas medidas suben los muros del zoológico, pero no impiden que cada vez más precios de la economía pasen a utilizar al “dólar blue” como referencia. Las empresas se preguntarán sobre la trayectoria del tipo de cambio oficial y los pesos en exceso presionarán sobre una oferta limitada de bienes y servicios”.

Y amplió: “En la práctica, no pocas empresas han dejado de acceder a la paridad oficial para pagar importaciones por el “delito” de contar con capital de trabajo depositado en el exterior (Circular 7030). Así, la brecha cambiaria contamina a la macro y a la micro, y es difícil concebir como sustentable una política económica que se resigne a ese fenómeno y deje de buscar herramientas que lleven a reducirla en forma drástica”.


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