Una herramienta para conocer mejor la situación de tu inmobiliaria

El diagnóstico y monitoreo permanente de determinados indicadores es la base para mantener un buen control de situación.

Al trabajar sobre el Tablero de Control (conocido en inglés como Balanced Scorecard), se intenta plasmar en un tablero todos los objetivos de una empresa vistos bajo cuatro perspectivas: la financiera, la del cliente, la interna y la del aprendizaje a largo plazo, para que la alta dirección defina los objetivos que logran alinear a la organización para el cumplimiento de su misión.

El tablero de control es una idea que surgió del Profesor de Harvard Robert Kaplan, que se basó en la premisa de que “aquello que se mide, es lo que se obtiene”. Si sólo nos centramos en medir el rendimiento financiero, lo único que se obtiene es rendimiento financiero (hay inmobiliarios que el único indicador que miden es cuánto dinero tienen en la caja de seguridad). Si se adopta un enfoque más amplio y se miden los logros desde otra perspectiva, se pueden alcanzar objetivos fuera de los meramente financieros.

Siguiendo a Miguel Angel Bautista Baquero, debemos centrarnos en tres dimensiones que tiene del Tablero de Control: las relaciones de causa-efecto, los indicadores de resultados y los inductores de actuación.

Relaciones de causa-efecto

Una estrategia es un conjunto de hipótesis sobre la causa-efecto. Por ejemplo, podemos establecer un vínculo entre la formación en ventas de los colaboradores y la mayor toma de reservas.

Si nuestros colaboradores tienen más conocimientos, entonces mejorará la eficacia de sus ventas.

Indicadores de resultado

Indicadores genéricos que tienden a referirse a los resultados clave, los cuales reflejan los objetivos comunes de muchas estrategias. Estos indicadores genéricos de resultado tienden a ser indicadores de efecto, como la rentabilidad, cuota de mercado, satisfacción de cliente, retención de clientes, etc.

Inductores de actuación

Los inductores de la actuación (indicadores de previsión) son aquellos que tienden a ser específicos para una unidad de negocio en particular. Por ejemplo si en la unidad de negocios “Comercialización de Emprendimientos” podemos captar más visitas a las oficinas de ventas, podremos mejorar nuestro posicionamiento respecto a la competencia.

 

Lo interesante, es tratar de responder a esta pregunta, teniendo en cuenta los aspectos que Robert Kaplan enseña que hay que considerar:

Perspectiva del cliente: cómo ve el cliente a la inmobiliaria y qué debe hacer el corredor inmobiliario para seguir teniéndolo como cliente.

– Perspectiva interna de la empresa: cuales son los procesos internos que debe mejorar la compañía para alcanzar sus objetivos.

– Perspectiva de aprendizaje y desarrollo: ¿Cómo podemos hacer para seguir mejorando y creando valor hacia el futuro?

– Perspectiva financiera: no perder de vista este tema que tiene que ver con los logros que hemos alcanzado hasta ahora y cómo se traduce en recursos patrimoniales y financieros.

Fuente: ElInmobiliario

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