Un golpe al establishment cordobés

Pese a la decepción que muchos hombres de negocio sienten por lo que Macri hizo mal o no directamente no hizo, la diferencia que logró Alberto Fernández obliga a recalcular.

14 agosto, 2019 | Diego Caniglia

Una derrota por entre cinco y siete puntos en las Paso. Un empate técnico en octubre y una victoria en noviembre. Ese era el -complejo- camino que una buena parte de los empresarios de Córdoba imaginaban para el segundo semestre del año y que se terminaría coronando con la reelección de Mauricio Macri.

Sin embargo, el aluvión de votos el domingo pasado que dejó a Alberto Fernández a un paso de ganar las elecciones en octubre en primera vuelta fue un verdadero baldazo de agua helada que nadie esperaba.

Mientras intentan reponerse de la sorpresa que llegó con los 15 puntos de diferencia entre los Fernández y Macri, la alta volatilidad de los mercados y la consecuente dificultad que suman las empresas en el día a día presentan un escenario más que complejo para el corto plazo (ni hablar del mediano plazo).

¿Qué lamentan los hombres de negocios? Dos cosas. La oportunidad de consolidar cambios estructurales/institucionales que había encarado la administración Macri; y lo que puede venir en materia económica con el peronismo, lo que aún no fue explicitado por el equipo del Frente de Todos.

¿Por qué el golpe es más fuerte aquí para el círculo rojo empresario? Porque a diferencia de sus pares de Buenos Aires, que siempre lo vieron a Macri como “el hijo de Franco” y nunca lograron feeling (no al menos los industriales), aquí la figura del Presidente alcanzó otra dimensión: le reconocen cambios estructurales (con la reinserción de Argentina en el mundo, por caso) y la excelente relación institucional que logró construir con el gobierno de Córdoba, algo que en el pasado no había ocurrido y los empresarios sufrieron como nadie.

Ese vínculo con Córdoba (y con Juan Schiaretti particularmente, refrendado en 20 visitas desde que es Presidente) se vio reflejado en el caudal de votos que logró en cada elección y el apoyo de las entidades más representativas que nuclean a los empresarios.

Un dato para resaltar que abona esa teoría es lo que los propios empresarios decían (en off) antes de las elecciones: “Macri nos decepcionó, pero no podemos permitir la vuelta de Cristina. Lo vamos a votar de nuevo pese a todo lo que hizo mal o directamente no hizo”. De ahí la sorpresa por el porrazo del domingo que muchos todavía no logran asimilar y por la falta de una estrategia adecuada para las PASO (ni hablar de la batería de medidas que se podrían haber implementado antes de las elecciones, no ahora, dicen los empresarios).

Macri está aturdido -la conferencia de prensa del lunes así lo reflejó-. Allí, no sólo no acusó recibo del resultado político que dejaron las urnas, sino que fue un poco más allá: cuestionó la voluntad popular. Miguel Pichetto ofició de ángel de la guarda: le tiró un par de salvavidas y hasta se mostró más realista que el mandatario.

Habrá que ver su reacción en los próximos días.  Sabe que tiene por delante una cruzada casi imposible, lo que implica revertir un resultado cantado. Buena parte del empresariado de Córdoba lo apoyará en esa cruzada. Pero al mismo tiempo son conscientes de que también es hora de empezar a tender algún puente con Alberto Fernández, con quien comparten poco, aunque muchos aclaran: “Alberto no asusta”. Todo lo contrario a lo que sucede con Cristina. De eso prefieren no hablar.