Turismo: más de un millón de ocupados en riesgo en el país

El análisis de Marcos Cohen Arazi, economista Ieral Fundación Mediterránea, sobre el impacto del Covid-19 en el turismo doméstico.

23 junio, 2020 | 0:00 hs. | Punto a Punto

 

La cadena de valor turística incluye a una gran variedad de actividades, como la hotelería, el transporte, los restaurantes, agencias de viaje y actividades vinculadas al esparcimiento. Todas estas ramas características del turismo, en conjunto, explican 462 mil puestos de trabajo asalariado formal en el país (7,1% del total de puestos privados), cerca de 90 mil puestos más que la industria alimenticia. Si se considera un criterio más amplio de ocupación incluyendo a patrones, cuentapropistas, trabajo familiar y puestos no registrados, el turismo da sustento ocupacional a 1.272.000 personas.

En particular, se trata de empleos dispersos en todo el territorio nacional. Así, en Córdoba el turismo representa 6,4% del empleo privado formal (superando ampliamente al complejo automotriz o al software), mientras que en Tierra del Fuego explica el 10,8%, en CABA y Río Negro 9,4%, en Santa Cruz 8,5% (las jurisdicciones en las que tiene más incidencia).

Si bien toda la economía está afectada por el shock que provocan la pandemia y las medidas de aislamiento, el sector turístico enfrenta una situación especialmente grave, y por eso todos esos puestos de trabajo se encuentran en serio riesgo. Las perspectivas de recuperación del turismo internacional aún son inciertas y las proyecciones preocupantes.

De acuerdo con los escenarios divulgados en mayo por la Organización Mundial de Turismo, en el caso “optimista” hacia fines de este año se evidenciarían flujos de turismo equivalentes a los existentes en el periodo pre-pandemia. En el escenario “pesimista”, a fin de 2020 la cantidad de viajeros internacionales aún será 80% menor a la que existía antes de la difusión del COVID-19. Todo indica que la situación estará más cerca del escenario pesimista.

En Argentina, las cifras de abril y mayo reflejaron niveles de actividad equivalentes a cero, en materia de viajeros hospedados. El turismo receptivo explicaba el 23% del total de viajeros en 2019, en Córdoba representaba apenas 4% y en CABA el 50%. Más allá de esas diferencias de proporciones, se trataba de un segmento con dinámica creciente en todas las regiones (con estadía y gasto promedio elevados), que ahora está completamente parado.

A modo de ejemplo, en el escenario “pesimista”, acorde con la evolución del turismo mundial que proyecta la OMT, la deuda acumulada por un hotel enfocado en turismo internacional superaría los 17 meses de sueldo en diciembre 2020 (14 meses si cuenta con ayuda de ATP por 6 meses). Además, la acumulación de deudas continuaría en 2021, lo cual configura un escenario dramático para la sostenibilidad de las empresas del sector.

Hay algunos factores de compensación que podrían aliviar la situación, que por el momento tienen magnitud nula o incierta. Los cambios globales que se manifiesten en la forma de hacer viajes permitirían que algo del turismo emisivo que existía derive en mayor movimiento turístico doméstico. Por otro lado, el panorama diferirá según región y segmento turístico atendido, tanto por motivos de competitividad del destino como sanitarios (algunas regiones pueden arrancar antes, como ya está ocurriendo con el turismo interno). Por último, el diseño de estrategias de fomento del turismo interno post pandemia, arbitrando el eje sanitario con el económico, será decisivo para evitar el colapso sectorial y encaminarlo en la “nueva normalidad”.


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