Tras el cese de operaciones, habla el CEO de Gi FlyBike

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En su edición semanal que se difunde hoy Punto a Punto anticipa y detalle el proceso por el cual la startup Gi FlyBike, una de las más populares del país, decidió cerrar sus operaciones. La firma buscaba “revolucionar la movilidad urbana” con la producción y venta de una bicicleta eléctrica, plegable, de aluminio y con un sinnúmero de prestaciones y funcionalidades.

La intención de sus fundadores era producir unas 1000 bicicletas por mes. Lograron recaudar unos US$ 2 millones, fabricaron 500 unidades, entregaron cerca de 470 en 40 países pero a la hora de escalar industrialmente encontraron varios obstáculos, el principal de ellos, la falta de capital y fondeo intensivo sostener las operaciones. En paralelo, en redes sociales y foros se divulgaron reclamos por las demoras en las entregas y hay un grupo de usuarios en el exterior que afirman no haber recibido sus unidades, que costaban US$ 2000, ni haber sido compensados con reembolsos. Así las cosas, la compañía comunicó que definió el cierre de sus operaciones y de sus sitios y apps.

Para hablar de la situación de la compañía, los obstáculos en el proyecto, los reclamos y el futuro de Gi FlyBike Punto a Punto dialogó con su co fundador y CEO, Lucas Toledo.

-¿Qué pasó con el proyecto de Gi FlyBike para definir su cierre?
-Lo que se produjo se vendió todo en tiempo récord. Entregamos sin problemas en Europa y Unidos, tuvimos algún que otro problema en algún país muy lejano, Kazajastán, por ejemplo, porque las aerolíneas prohibieron el envío de productos con baterías de litio y fue uno de los motivos por los cuáles se cayó Blusmart, la startup de valijas inteligentes. Ellos cerraron porque las aerolíneas cambiaron sus regulaciones y prohibieron el despacho de productos con baterías de litio. Esa regla sale 15 días antes de que nosotros empecemos a shippear y hace que no podamos llegar a los países más alejados. No pudimos llegar a esos países, pero son menos del 4% de las unidades. El 96% de las unidades se entregó. La idea de intentar revolucionar la movilidad urbana, con un producto 100% nuevo la pudimos ejecutar. Ese producto se construyó, se certificó en Estados Unidos, se homologó, lo produjimos en China, se vendió en más de 40 países y se entregó todo. En términos de historia emprendedora es súper rica, convertimos en realidad nuestro sueño. El problema que tuvimos fue a la hora de hacerlo escalar.

-De llevarlo a escala industrial.
-Exacto. Para acelerar, dentro de lo estratégico estaba el levantamiento de capital, porque si nosotros apostábamos a una compañía , producir en Asia y tener ventas en más de 40 países, vos necesitas inyección de capital agresivo porque si no no podés sostener el crecimiento. Nosotros tuvimos una pequeña demora en la entrega del fabricante y en la certificación, ambos se demoraron y esa demora erosionó parte del capital de trabajo. La cuestión es que cuando entregamos nuestras unidades empezamos nuestra búsqueda de Serie A, no podíamos hacerlo antes de entregar la orden de producción porque es lo que te valida. Hicimos un proceso de aceleración en Tampa, en Estados Unidos y después otro en Hax, una de las aceleradores top ten de San Francisco, Estados Unidos. Terminamos ese proceso e hicimos un investor roadshow. Allí hablamos con casi 100 ventures capital, logramos contar el proyecto, logramos un fondeo de más o menos un millón, un millón y medio de dólares, pero no logramos cerrar la ronda de Seria A. Por varios motivos, el equipo estaba en Argentina, lo cual era una complicación, además el mundo de las hardware startup, las startup que producen físico estaban cayendo en ese momento. Silicon Valley se mueve mucho por modas y nosotros llegamos justo a levantar capital para movilidad eléctrica cuando eso había pasado uno o dos años antes. Y los que estaban invirtiendo en movilidad lo estaban haciendo en bike sharing.

Tras eso, Toledo remarcó que intentaron captar más fondos por otros caminos. “Tratamos de captar otros fondos, en Europa y en Asia empezamos a tener algo de tracción, había algunos interesados en sumarse, en absorbernos, estábamos avanzando y se vino el Covid. Esto fue a mediados del año pasado, los inversores congelaron las inversiones y cuando empezó a retomar nos pidieron que mandemos unidades, que viajemos y no podíamos salir de la Argentina. Ese fondo se bajó. La verdad es que no teníamos recursos para pagar las operaciones, pagar los servidores de las app. A fin del año pasado el equipo se había reducido mucho y no estábamos pagando sueldos, pero no podíamos mantener las operaciones básicas. Y anunciamos el cierre de las operaciones”.

Sobre el presente y los activos de la compañía: “los activos de la compañía están sanos, la tecnología está, esperamos en algún momento poder poner en marcha de nuevo”.

-¿La expectativa es retomar la operación propia, con algún exit?
-Buscar alternativas, alternativas hay muchas. Desde licenciamientos, hasta que otra compañía nos absorba o nos compren la tecnología. El producto está patentado así que pueden comprar las patentes. Hay que ver qué solución encontramos porque nos quedamos sin el capital intensivo necesario para mantener operaciones globales. Podríamos haber apuntado a hacer algo más chico, para el mercado interno. Pero eso es una pyme, no una startup global. Pero nadie va a invertir en una compañía para el mercado local, que a su vez el producto es muy caro para el mercado interno.

-¿Qué inversión requeriría la fabricación el siguiente estadio?
-Es lo que llamamos Serie A. y depende mucho de quién esté del otro lado. Porque si está una automotriz podemos utilizar mucha sinergia y desde ya que la inversión va a ser más porque se pueden usar las instalaciones o la de distribución del partner, pero si el inversor es inversor ángel la inversión es más alta. Estuvimos muy cerca de concretar el año pasado y se cortó con el Covid. Ahora estamos tratando de encontrarle la vuelta.

-Uno de los reclamos es de clientes que compraron la Gi Bike, no se les entregó, pero tampoco tuvieron reembolsos, ¿eso se solucionó?
-Esos son muy pocas unidades, menos del 4% y está en un marco de crowfunding. Cuando estas comprando en crowfunding es algo que es parte de los riesgos de comprar un producto en crowfunding porque estás comprando un producto que todavía no se produjo. Lo compras al costo y sos el primero en recibirlo. En el marco del crofunding es común que algunas cosas se compliquen. Nos cambiaron las reglas las aerolíneas y nos prohibieron llegar a países como Kazajastán, Dubai, Australia. No podemos enviarla, hemos intentado por todos lados, no tuvimos forma de llegar. La única que nos queda es el reembolso total, pero para el reembolso total no tenemos los recursos. Hasta que no podamos avanzar en alguna especie de partnership o inversión estamos atados de pies y manos, pero son pocas.

-Del lado del cliente, está el riesgo del crowfunding, pero se entiende la frustración por comprar, no recibir y no tener el reembolso.
-Totalmente, pero entregamos el 96%, chequeamos los servidores hace tres meses y había una inmensa mayoría de clientes usando el producto, con de consumo. Tenés el “happy case” también. Lo entiendo 100%, estamos en contacto con ellos y el compromiso es que apenas lo podamos resolver van a ser los primeros en recibir una atención. Pero también está el lado feliz, logramos dar vuelta la plaza, logramos entregar, logramos que el producto se construya.

-Otro punto es que con el cierre de la app había usuarios con algunas funciones bloqueadas.
-Sí, eso estamos tratando de resolverlo con el cambio de servidores. Porque AWS dio de baja los servidores y se cortaron los accesos a la app. De todas formas, los clientes tienen una llave USB que permite usar las funciones de la bicicleta sin la app.

-¿Alguna reflexión o comentario final para los clientes o patrocinadores?
-Tuvimos un diálogo fluido con los clientes, a pesar de las demoras en la entrega tuvimos menos del 1% de refund (reembolso) y uno de los motivos es que tuvimos muy buena comunicación en la pre entrega. La comunicación fue buena, pero la Serie A que preveíamos concluirla en 6 meses pasó un año y medio y no logramos resolverla. Hay una frustración que uno trata de manejarla lo mejor posible, pero también hay una realidad de que buscás alternativas y no la encontras. No hubo ni mala fe, ni falta de transparencia. El resultado no fue el esperado, pero eso forma parte del riesgo de emprender. La luchamos, la peleamos, el resultado no fue el esperado, pero forma parte de cualquier historia de .

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