Sanz: “para cambiar de rumbo el país necesita salir de la agenda de la vicepresidenta”

El dirigente radical disertó convocado por Punto a Punto. Cree que aún hay tiempo de redireccionar el rumbo del gobierno, pero advierte por la falta de planes. “hay una orfandad absoluta de planes por la fragilidad política”.

21 octubre, 2020 | 0:00 hs. | José Busaniche

 

Aún en los carriles colaterales de la política partidaria, sigue siendo una referencia tenida en cuenta puertas adentro de la coalición Cambiemos. Su palabra es también seguida con atención por el oficialismo y por gran parte del arco político. Pese a que hoy no está participando activamente en la diaria de su partido sí afirma que mantiene contactos con las distintas figuras de su espacio y de otros y que apoya a las nuevas referencias que vienen surgiendo.

Sanz aceptó la convocatoria de Punto a Punto para sumarse al ciclo al que apoyaron, en esta ocasión, las firmas Grupo Edisur, Fecac, Indusplast, Ormay y Grupo Cargo. En este espacio el dirigente desplegó su análisis de la complicada coyuntura político económica a la vez que propuso algunas alternativas para pensar una salida a esta encrucijada.

Hace 10 años que Argentina está sin crecimiento y hoy vemos tres escenarios de conflicto desplegados. Normalmente la política y la economía en muy pocos momentos han ido de la mano por caminos virtuosos, pero en la mayoría uno contaminó a otro, y este año se agregó el aspecto sanitario que nos afectó a todos. Si uno toma el escenario sanitario, una primera definición es que solamente hubo un plan, el confinamiento, la restricción, el quedate en casa. En un primer momento eso funcionó, los primeros 60 días, había consenso social y político e incluso eso se trasladó en una levantada fenomenal en la imagen del gobierno y los gobernadores. Luego, nos empezamos a enfocar en la mirada de los epidemiólogos. Y vimos una patología de la política, se instaló la mirada AMBA, esa mirada centralista hizo que todo pase por el AMBA, todo se definió por ahí y por los protagonistas del AMBA. Hoy tenemos un deterioro acelerado que marca que el tema no da para más”, explicó.

En el segundo escenario, el económico, también ve un solo plan. “Y ese único plan fue la reestructuración de la deuda, lo que no es malo, pero era una condición previa para crecer. Ese plan se llevó los primeros 6 ó 7 meses de gobierno, se resolvió, se evitó el default. Ahora, después de la reestructuración de la deuda hay una orfandad absoluta de planes y eso tiene que ver con la fragilidad política con que asumió el gobierno, con la debilidad con que llegó. Hasta un mes antes de empezar se estuvo buscando a Lavagna para que asuma, no había plan, había la necesidad de buscar una figura prestigiosa para arreglar, pero no había plan, hay un pecado original de debilidad”.

En tanto, en el plano político, cree que a diferencia de lo que sucedió muchas veces en la historia argentina, hoy la variable política es la que contamina la economía y lo sanitario. “Acá también se adolece de tener un solo plan y ese único plan es el de la vicepresidenta y tiene que ver sólo con la Justicia. No hay un plan global, con los distintos sectores de gobierno, no se tiene en cuenta a la oposición ni nada. El único plan político, con objetivos, con plazos, con un derrotero y cumplimientos en el tiempo ha sido el del avance de la Justicia y ha sido liderado por la vicepresidenta de la Nación. No es un plan que atienda las necesidades de la gente, sino las necesidades de la justicia de la vice. Es una agenda equivocada, de confrontación, lo único que ha generado son perjuicios para la convivencia democrática, y ha demostrado, este es el problema de fondo, que también le ha generado problemas al gobierno, producto de tener sólo ese plan el gobierno se encerró, entró en conflictos con otros poderes, con el Congreso, con la Justicia a través de la Corte, con los medios, con el sector productivo privado”.

Paradoja

Siguiendo esa línea de análisis, Sanz argumenta que hoy vemos una cruda paradoja: “la paradójico es que esta agenda de confrontación que genera más grietas, más división, más fricción y más volatilidad en el debate púbico se produce en el mejor momento del sistema político de la Argentina. Por primera vez hay un sistema con dos coaliciones que prácticamente lideran el 100% de las opciones del electorado, esto es muy bueno, es algo soñado del sistema político. De los últimos 20 años, 15 los viví en un sistema político anárquico, desestabilizado. La elección del 2011 Cristina Fernández la ganó con el 54% y Binner quedó segundo a 40 puntos y ese es el antisistema, eso es lo que no queremos tener. Salimos de eso, estamos en un escenario muy bueno, el mejor momento para llegar a acuerdos. Cuando uno gobierna y al frente está la oposición dividida, es complicado, no se sabe con quién hablar. Por eso, paradójicamente, en el mejor momento del sistema político aparecen estas fracturas”.

Y graficó: “Hay una anomalía porque no se sabe dónde está la centralidad del poder político, o la anomalía de darnos cuenta que la centralidad del poder político está donde no debería estar, en la vicepresidencia. En el fondo ese es el problema, esa anomalía. La CGT está pensando que esa anomalía se puede cubrir en el acto del 17 de octubre, otros que se puede cubrir nombrando a Alberto Fernández presidente del PJ. Yo no creo que con eso se termine con la anomalía”.

¿Hay salida a todo esto? Ante la consulta sobre los escenarios que podrían abrirse para facilitar una descomprensión de la lógica del conflicto en la que se empantana el gobierno Sanz señaló: “creo que sí, que hay salida. Tengo necesidad de creer en eso, porque como dije, es el mejor momento del sistema político. Pero la salida no es a través de la unilateralidad del gobierno. Las medidas económicas de hace 15 días, si una las analiza abstractas, fuera del contexto, no son malas, pero duraron 24 horas. Buenas medidas sólo desde la teoría no sirven. Hace falta otra cosa, a mi juicio hay que hacer acuerdos políticos y estructurales. Primero, tiene que haber una tarea puertas adentro del gobierno. El gobierno tiene que resolver la anomalía de la centralidad del poder, creo que puede haber buena voluntad política. Y tiene que definir cuál es el modelo de la Argentina ¿es el modelo del pobrismo distribucionista, que ve una Argentina todos iguales, pero todos pobres, que abjura de la meritocracia, que convierte a todos los sectores en sectores vulnerables, el modelo de Venezuela, de Cuba, de federalismo de cooptación que vivimos hace 15 años atrás, federalismo de látigo, es el modelo de la justicia dependiente, trasladando jueces, pidiendo juico político a los jueces de la Corte? Si el gobierno no define puertas adentro cuál es el modelo de país es difícil que se pueda sentar a la oposición para avanzar en acuerdos políticos más amplios”.

“Para poder cambiar de rumbo la Argentina necesita salir de la agenda de la vicepresidenta. Si el presidente lo logra, va a conseguir mucho apoyo, gran parte de la sociedad lo va a apoyar. Para eso hay que tomar la decisión y eso lo tiene que hacer él”, finalizó.

Fondo

“Es muy probable que se llegue a un acuerdo sobre la reestructuración de la deuda porque el Fondo viene con buenas intenciones, pero dólares frescos está por verse, el modelo Estado céntrico está en absoluta explosión porque las dos fuentes de financiamiento, emisión y deuda, están explotadas. Cuando un modelo Estado céntrico no puede usar emisión y deuda tiene que buscar medidas alternativas y el gobierno se quedó en la estación Héller: crear más impuestos”, definió.

 


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