Por qué el 2021 puede ser un déjà vu del 2013

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En un año de elecciones de medio término, que arrastra problemas crónicos como el déficit fiscal, la baja capacidad para la creación de empleo privado y la creciente inflación volvieron a verse recetas del pasado. En ese sentido, y en su búsqueda por contener la suba de precios, el oficialismo nacional volvió a meter mano en el control de precios, el empleo de subsidios para el consumo de la energía, a la vez que también se recostó en las restricciones cambiarias y el incremento de la burocracia en el comercio exterior para desalentar la pérdida de reservas del Banco Central.

Desde el Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba creen que se están gestando las condiciones para un revival de lo que fue la última gestión kirchnerista. Puntualmente, por los ejes en común con el 2013, un año en el que también hubo un recambio legislativo y coincidieron muchos de estos ingredientes económicos.

En esa línea es que señalan que en la previa a las elecciones de 2013 la economía y los salarios reales estuvieron estancados respecto a inicios de 2012, aunque hubo un leve repunte del salario real desde abril a julio de 2013 que luego fue diluyéndose. En cambio, la situación económica actual es mucho peor; la economía se encuentra en una fuerte recesión y el salario real promedio es 6,4% inferior al de inicios de 2020. Por su parte, la fuerte aceleración inflacionaria acumulada en los primeros meses del año anticipa que los salarios reales continuarán deprimidos.

“Dos aspectos llamativamente similares en ambos períodos son la represión cambiaria y el congelamiento de tarifas. Tanto en 2013 como en la actualidad, la brecha cambiaria se encuentra entre el 60% y 70%, mientras los subsidios energéticos cubren entre el 60% y 70% del costo de generación. Dado que tanto la brecha cambiaria como la importación de energía a la que conduce el atraso tarifario termina sosteniéndose con el consumo de reservas, resulta relevante también considerar la posición de reservas netas del Banco Central en ambos períodos; lo que se advierte aquí es que la situación es mucho peor hoy que hace ocho años. En efecto, el déficit de reservas en relación a 2013 es de casi US$ 14.000 millones, a pesar del impulso del agro en este año”, dicen desde el IIE.

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Y sostienen que, si bien 2013 y 2021 resultan cualitativamente similares, la crisis económica y la vulnerabilidad es muy superior en la actualidad que ocho años atrás.

En la misma línea, se recordó que a medida que se aceraban las elecciones de medio término en 2013 se acentuaba la pérdida de reservas para mantener las distorsiones mencionadas: “En efecto, entre fines de mayo y de octubre de ese año se perdieron más de 3.500 millones de dólares de reservas. Luego, aún con la derrota del oficialismo, que no fue suficiente para perder su mayoría en el Congreso, no hubo un cambio en la estrategia del gobierno y se siguieron profundizando las distorsiones y la pérdida de reservas. Así, el subsidio a la energía eléctrica llegó a representar el 85,6% del costo de generación de energía eléctrica y las reservas se redujeron en 16.000 millones de dólares más hasta el cambio de gobierno de fines de 2015, pasando a terreno negativo”.

Elecciones. Desde la Bolsa también se destacó que en gran medida el curso de la economía en el próximo año dependerá del resultado electoral, dado que, entre otras cosas, la decisión de acordar con el FMI pasaría por el Congreso.

“Dependiendo del resultado electoral, se advierten entonces dos equilibrios políticos posibles para la economía. El equilibrio malo presupone la profundización de las distorsiones al punto de aumentar el riesgo de un ajuste explosivo y desordenado. El equilibrio bueno en cambio anticipa un ajuste racional tendiente a normalizar la economía. Más allá que las perspectivas económicas serán muy distintas en los dos escenarios, en cualquiera de ellos, el año próximo seguirá complicado para la economía argentina. En síntesis, los datos sugieren que estamos en un déjá vu económico, queda abierta la pregunta si será un déjá vu electoral, y si esta vez la derrota del oficialismo logrará frenar sus avances, nocivos para la economía del país”, sostienen.

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