Por qué Córdoba puede ganar en la guerra comercial entre EE UU y China

Para analistas, pese a la baja en el precio de la soja, el conflicto puede derivar en mayores compras del gigante asiático en Sudamérica, como castigo a Trump.

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(Por José Busaniche, especial para Perfil Córdoba). Las represalias cruzadas que se vienen dando en el marco de la llamada ‘guerra comercial’ entre las dos mayores potencias globales suman efectos y daños colaterales semana a semana. La raíz del conflicto nació a mediados del año pasado cuando Estados Unidos le impuso a China nuevos aranceles sobre manufacturas que China le envía y la represalia del gigante asiático volvió en forma de aranceles sobre las compras de poroto de soja y la amenaza de restringir los pedidos. El mercado acusó el golpe y la cotización del commoditie bajó US$80 la tonelada en Chicago. Con todo, en ese momento la baja no fue tan drástica para nuestro país y orilló los US$20. Cuando esta semana se habló de la peor cotización para la soja en 10 años y una pérdida de US$3.000 millones en el valor de la cosecha, es un error atribuirla exclusivamente al conflicto que llevan adelante Trump y Xi Jimping.

Para los analistas es claro que la variación a la baja de los precios está vinculada a una producción mundial muy grande y a una perspectiva de descenso en el monto global de las compras de China de soja enmarcada en la gripe porcina que afecta a millones de animales en ese país. Con menos animales por alimentar, la demanda del principal comprador de soja se contrae drásticamente, empujando los precios hacia abajo. Con todo, los cruces y amenazas entre los líderes mundiales siguen y la incertidumbre para los mercados emergentes que participan del negocio, como el nuestro, también aumenta.

En qué se sentirá. Que haya un conflicto comercial entre los principales jugadores globales no es auspicioso por la volatilidad y la inestabilidad que se genera para el largo plazo y para el flujo de capitales hacia los procesos de inversiones. No obstante, puede haber oportunidades de corto plazo para nuestros cultivos. “China empieza a mirar un poco más a Sudamérica porque si no le puede comprar a EE UU porque se están peleando tiene que salir a buscar granos a otro lado. La región se despega un poco de lo que pasa con Estados Unidos y nuestra soja y harina de soja se valoriza, algo que ya ha pasado, y nuestra soja puede empezar a subir”, comenta Juan Manuel Garzón, economista del Ieral de Fundación Mediterránea.

Para Garzón el efecto de mediano y largo plazo es negativo para el mundo al ser una pelea que desacelera inversiones y paraliza decisiones, sobre todo en China, una rueda que empieza a frenarse. “Por otro lado, las empresas que compraban soja a Estados Unidos tal vez reciban la bajada de línea del Gobierno chino de frenar esas compras o la posibilidad de aplicar aranceles a los productos americanos. Así, se produce un desvió en el comercio , una sustitución de compras que ahora van a tener que hacerse con otros proveedores, como Argentina. Por la estructura productiva de nuestro país los efectos de esta guerra acá son más positivos que negativos porque China le compra a Estados Unidos productos agroindustriales, que son los que nosotros exportamos”, destaca.

En la misma línea, Gonzalo Agusto, economista de la Bolsa de Cereales de Córdoba, cree que un efecto colateral de la pelea con Estados Unidos es que China pague un “premio” sobre la soja sudamericana y eso nos genere una oportunidad. “Para el corto plazo puede haber un escenario de ventajas para nuestra soja en precio y en volumen para la demanda de poroto. Pero lo cierto es que estamos en una guerra que a largo plazo puede ser negativa. Hay que seguirla semana a semana, a ninguno de los dos grandes le conviene que el otro caiga”, señala. En tanto, Dante Romano, analista de mercado de la empresa FyO, también abona la teoría de un impacto negativo muy limitado e incluso neutro para Brasil o Argentina.

En diálogo con Mitre Córdoba destacó que la guerra comercial “es más amplia que el sector agropecuario, es el pato de la boda, pero lo que está en juego tiene que ver con el comercio bilateral entre China y Estados Unidos, con el respeto que le pide Estados Unidos a China por la propiedad intelectual y las inversiones que hacen las empresas estadounidenses en ese país”. Para Romano los dos países entraron en una nueva fase comercial en la que cabe esperar que los precios en Estados Unidos bajen fuertemente: “Pero como China no puede dejar de comprar va a venir a adquirir esos productos a Latinoamérica”.

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