Para Empresarios del Año el país está al borde del colapso, pero hay algunos brotes verdes

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Con mucho sentido crítico y preocupación por la macro y el entorno político, pero también con la intención de pensar un horizonte de mediano y largo plazo más auspicioso. El análisis de tres referentes de la comunidad de negocios del interior tuvo esos matices. a Punto los convocó para cerrar el ciclo “Zoom Aniversario” con que la revista celebró sus 23 años en el mercado: Mario Barra, de la tecnológica Vates, Rosana Negrini, de la fabricante de maquinaria agrícola Agrometal y Juan Carlos Rabbat, fundador de la Universidad Siglo 21.

En un año donde buena parte de los sectores económicos se paralizaron o trabajaron a media máquina, ellos encarnan el segmento de empresas que, tras incorporar protocolos y ajustar un proceso de reconversión que habían abrazado, lograron mantener buen ritmo de actividad o incluso crecer auspiciosamente.

Para Negrini, por caso, más allá de la pandemia el sector de la maquinaria agrícola está cerrando un año atípico por una alta demanda de sus productos. En esto traccionó el análisis que hizo el productor de sacarse los pesos de encima descontando una posible devaluación. “El año pasado fue malo, la gente no cambió sus equipos y este año hubo una buena cosecha sumado a que el empresario de campo busca capitalizarse y sacarse los pesos de encima, fuimos un receptor de esa gente”.

Y agregó: “con la ampliación de la brecha cambiaria muchos se animaron a invertir. Nosotros tenemos listas en dólares, pero oficial, así que es una oportunidad para el comprador. Y para nosotros fue un desafío porque estamos al tope de la . Y es un desafío financiero también, porque nos llegan montañas de pesos que tenemos que colocar y a la vez adquirir insumos en dólares para producir”, contó la empresaria.

Para sostener esa demanda en la producción la firma radicada en Monte Maíz incorporó 36 personas en junio y ahora otras 32, también por las bajas que tuvieron debido al personal que tuvo que aislarse para no contagiarse de Covid-19. “Este fue el año de las sembradoras, tenemos todo vendido, pero hay que ver cómo quedamos financieramente, veremos a fin de año si fuimos rentables”, precisó.

Al frente de la universidad privada más grande del país, Juan Carlos Rabbat también reconoce que la está promediando un año más auspicioso al esperado. “Empezamos bien el año porque las inscripciones fueron antes del inicio de la cuarentena, pensamos que la currícula se iba a caer, pero eso no sucedió, la caída grande que preveíamos para el segundo semestre no llegó, incluso crecimos. Internamente lo valioso fue que en tres días nos acomodamos, todo el rectorado se transformó para trabajar de forma remota. Ahora notamos baja en la productividad por cansancio, queremos volver al campus”, dijo.

Al igual que Negrini, coincidió que uno de los desafíos que están teniendo las empresas que han facturado bien, pero en pesos, es la gestión financiera. “El tema financiero se convirtió en un aspecto estratégico porque los pesos queman, por ahora intentamos cubrirnos comprando dólares”, contó.

Por el lado de la tecnológica Vates, Mario Barra contó que para encarar los cambios que estaba demandando la cuarentena incorporaron procesos y conceptos del modelo McKinsey que ayuda a pensar la implementación de estrategias en la estructura organizacional. Así, plantearon la nueva coordinación del trabajo, la de plazo, previeron escenarios, entre otras acciones.

“En un primer momento tomamos algunos créditos para cubrirnos de eventuales cortes en la cadena de pagos, tuvimos una caída inicial y se fue reestableciendo el trabajo. El problema de muchas firmas es que estamos con una ecuación de 75%/25% en la cartera de clientes, donde la mayor parte es el mercado interno, las empresas que están exportando más pudieron salir mejor paradas. Incluso notamos que algunos colaboradores se nos fueron porque se aceleró la competencia de las empresas que pueden pagar en dólar billete”, detalló.

En ese camino, Barra contó que en el momento de la “reimaginación” hoy están pensando en lo que viene: “en este punto decidimos que tenemos que acelerar el proceso de exportación, estamos invirtiendo para exportar más y tener más presencia afuera”.

En la misma línea aportó Rabbat: “Las oportunidades están en la exportación, en todos los campos, en la tecnología, en la educación, en la maquinaria agrícola. Hoy tenemos que plantearnos como llegar al mercado global. Estamos viendo que hay que apostar por las carreras basadas en la digital y en el impacto tecnológico. Hay que mirar las carreras que pueden sumarse a la economía global”.

El acuerdo que falta

Pero para motorizar esa expansión internacional de las empresas y profesionales argentinos el motor es la inversión y para invertir es necesario recrear un marco que incentive la generación de nuevos negocios, con actores nacionales e internacionales. “Para que haya más inversiones necesitamos alcanzar un acuerdo político. Todas las empresas tenemos que enfocarnos en cómo crecer y en cómo nos sumamos a una cadena global de producción. Pero hay que pedirle al gobierno que no nos complique y nos deje trabajar. Si la prioridad es resolver la pobreza hay que entender que el camino para eso es la inversión y la educación. Y para que haya inversión necesitamos mejorar el clima político”.

Brotes verdes

Tras semanas muy convulsionadas, el encuentro con los empresarios se concretó el jueves pasado, una jornada en la que dos noticias coparon la agenda mediática, por un lado, el desalojo en el predio ocupado en Guernica, provincia de Buenos Aires, por el otro la restitución de la propiedad en la que también se investiga el delito de usurpación a la familia del exministro Luis Etchevehere, en Entre Ríos.

La situación del país es casi de quiebre, pero hay oportunidades para que Argentina tenga un rebote económico. Estamos dependiendo de las señales políticas. Tuvimos malas señales al principio, ahora veo algunos brotes verdes, que se respete la propiedad privada, por ejemplo, parece que el gobierno entiende que no se pueden hacer aventuras socialistas y pseudo progresistas. Nos queda esperar que haya racionalidad”, subrayó Rabbat.

En ese lineamiento Negrini remarcó que la intención de inversión que tiene el hombre de negocios vinculado al agro es permanente: “el hombre de campo invierte siempre, aún cuando está enojado. Invierte, pero también puede explotar en cualquier momento. La baja que hubo en las retenciones de tres puntos por un mes se tomó como una burla y con fines recaudatorios. Ahora está expectante, esperando mejores señales”.

“Creo que hay muchas dificultades, pero también algunas señales, no todo está perdido. Hoy nosotros, como muchas empresas nos convertimos en equipos bilardistas, estamos todo el tiempo defendiéndonos, el 80% del tiempo lo pasamos pensando en defendernos en lugar de crear y hacer goles. Eso tiene que empezar a cambiar”, completó Barra.

 

 

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