Orestes Lucero: “Me voy a Europa porque acá no hay cabezas ni presupuesto”

El publicista parte a Madrid para desarrollar su nuevo emprendimiento: Dios-Lab. Campañas políticas, Radio Nacional y cómo ve la publicidad hoy.

29 noviembre, 2019 | Punto a Punto

Estoy entero pero roto y lo bueno es que terminé de juntar todos los pedazos y me los llevo en la mochila”, dice Orestes Lucero para explicar por qué decidió partir -en los próximos meses- a Madrid para desarrollar un nuevo emprendimiento (Dios-Lab) y encarar otros proyectos.

Lo personal influye en el viaje que por ahora se extenderá por casi un año, aunque enseguida aclara que a Europa va a buscar “las cabezas y los presupuestos que aquí no encuentro”.

“Quiero jugar en la Champions League de la publicidad y eso se juega allá”, asegura trazando el ejemplo futbolero, que lo continúa para hablar de su campaña política número 50, para Gustavo Benedetti (“Todos Juntos”, en Arroyito: “Mi récord es 43-7.Algunas las gané por aplicar muy buenas estrategias, como la de Arroyito. Otras, porque el candidato era bueno”.

–¿Cómo definís a la publicidad de Córdoba hoy?

–Es una sub categoría dentro del universo de la comunicación, nada más que eso.

–Qué se tienen que replantear los actores de la publicidad actual?

–Lo mismo de siempre: generar respuestas y soluciones de comunicación con creatividad en serio, servicios eficientes y costos accesibles.

–¿Qué es Dios-Lab?
–Es un grupo de profesionales que piensa y ejecuta soluciones de comunicación para marcas, productos, artistas, candidatos y empresas. Ni más ni menos.

–¿Qué fue lo mejor de tu paso por Radio Nacional?
–Que convertí una radio del gobierno en una radio del Estado, como debe ser. Que no eché a nadie en cuatro años y reivindiqué salarialmente a los contratados eventuales. Que puse todos los días de 19:30 a 21, desde LRA7 “Tira Nacional”, el programa deportivo de Radio Nacional para las 49 emisoras de todo el país y que pude reconstruir el sobre techo del auditorio que se había desmoronado hace dos años.

–¿Y lo peor?

–Ser parte de un gobierno que no quiso, no supo y no pudo hacer todo lo que había que hacer. Y encima se cerró en sí mismo.