Miguel Pereyra (Duxis)

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14 mayo, 2020 | 0:01 hs. | Punto a Punto

 

 

Consultoría versus pandemia: ¿Cómo enfrentar la pelea?

“No existen dudas sobre el enorme impacto que esta pandemia mundial está teniendo sobre prácticamente todo tipo de actividad, sin respetar rubros, industrias, magnitudes, escalas, latitudes etc. Obviamente que el servicio de consultoría para empresas no es la excepción y hasta puede ser uno de los más vulnerables dado que en muchos casos no es prioridad y es lo primero que se recorta, habitualmente ocurre lo mismo con los tradicionales programas de capacitación del personal.

Aunque siempre es muy difícil hacer generalizaciones podríamos, con la salvedad de pensar solamente en aproximaciones, dividir el servicio en dos tipos generales:

  1. Consultoría de ordenamiento / desarrollo / crecimiento / expansión.
  2. Consultoría de supervivencia. El primer grupo es-en general- el que las empresas necesitan recortar de manera urgente cuando se verifican estos escenarios. En ellos podríamos incluir por ejemplo investigaciones de mercado para lanzamiento de productos o de imagen de marca, planes de marketing para la expansión y/o conquista de mercados, planes de captación, rebranding, retención y desarrollo de talentos o recambios en procesos operacionales(productivos, logísticos etc.).

Muchos de estos servicios, si no se reconvierten van a estar lejos de las demandas empresariales durante bastante tiempo.

El segundo grupo se torna en este momento más necesario que nunca, allí incluiríamos servicios de asistencia a empresas en crisis, concursos preventivos, recomposición o reordenamiento de cartera y de estructuras en función a los costos y presupuestos, comunicación en tiempo de crisis y -en menor medida- marketing para tiempos de crisis dado el alto nivel de sensibilidad que la sociedad tiene y requiere de mucho tacto en las comunicaciones y/o acciones que se puedan abordar.

Diría que hasta imprescindible para que las empresas puedan navegar y sobrevivir a esta tormenta aunque es muy probable que no estén muy en condiciones de afrontar el gasto/inversión.

Aún así es probable que muchas organizaciones no logren superar esta instancia y queden en el camino. En función a lo anterior es imprescindible la reconversión básicamente en dos puntos:

1-Eltipo de servicio a brindar (producto).

2-El formato de la relación/contratación.

Conectando el punto 1 con lo anterior decanta en la necesidad de reconversión del tipo de servicio hacia la realidad contextual actual. Dicha reconversión deberá pivotear alrededor del expertisse de la consultora y/o de los profesionales que la integran, de su know how y de su saber hacer para poder adecuarse a esta realidad. El segundo punto dependerá del tipo de relación, de los años que la misma lleva, si es esporádica, permanente, reciente o antigua etc. pero existe aquí una gran responsabilidad del consultor en el sentido de poder seguir brindando la ayuda que su cliente imperiosamente necesita pero que no se encuentra en condiciones de contratar.

No siempre el consultor podrá estar en condiciones de hacerlo debido a sus propias necesidades económicas, pero debe pensar en la posibilidad de ofrecer y brindar esa ayuda aún a costa de importantes sacrificios en sus honorarios. Veo casi como un deber ético del consultor adoptar esta postura en casos de relación proveedor/cliente de muchos años”.

Miguel Pereira
Director de Duxis


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