Los cambios que el Covid-19 está impulsando en el futuro del trabajo

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Si bien la pandemia ha sido implacable, devastadora y destructiva, también hizo visibles cambios en los consumidores que ya están transformando el futuro. “El principal catalizador de estos cambios fue nuestra experiencia en el hogar. Redefinió la forma en que trabajamos, compramos y vivimos, y transformó la manera de expresarnos y de consumir, ya sea contenido o productos. Así como las personas se adaptaron a estos cambios, también lo hicieron las empresas. Las marcas tuvieron que apelar a la creatividad y encontrar nuevas formas de conectarse con los consumidores”, explicó Carla Cantisani, Directora de Servicios & Calidad de Adecco Argentina y Uruguay. Por tal motivo, Adecco Argentina identificó 4 tendencias claves para tener en cuenta:

  1. Las personas esperarán experiencias de compra mucho más útiles y relevantes

Si bien la aceleración del comercio electrónico fue intensa, el alcance de la transformación de la experiencia de compra será mucho más amplio. El largo tiempo que pasamos confinados en el hogar nos reveló el valor real de este nuevo espacio híbrido. Algunos observadores lo denominan venta minorista “figital”, en relación con el límite difuso entre la venta minorista física y digital.

Mostrarles los beneficios de tales experiencias a más consumidores está alterando sus comportamientos y, lo que es más importante, sus expectativas. A su vez, más empresas y marcas dejarán de definir el entorno digital de manera restringida como “otro canal” para vender productos o servicios, y comenzarán a considerarlo un facilitador de experiencias transformadoras que priorizan al usuario y generan lealtad.

  1. Más conciencia social y mayor preocupación por comunidades locales

Entre julio y agosto del año pasado, las búsquedas de “apoyar a las empresas locales” aumentaron a nivel mundial más de un 20.000% interanual.. Los consumidores resurgirán de esta situación más conectados con sus comunidades y más conscientes del papel más amplio que desempeñan en la sociedad. Esto significa que las marcas estarán obligadas a establecer una relación más significativa con estos consumidores que, tanto a nivel físico como mental, están más presentes y buscan conectarse. Eso podría traducirse en, por ejemplo, un papel renovado de las “comunidades de marca” o nuevas experiencias de producto o marcas que permitan a los consumidores retribuir algo a la sociedad.

  1. Los valores personales, claves a la hora de tomar decisiones sobre en qué gastar
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Para muchos, por la pandemia, nos vimos obligados a repensar los aspectos básicos de la felicidad, la familia y la salud. Pero también se trata de una necesidad económica. Este enfoque seguirá influyendo en nuestras decisiones de compra y las percepciones que tenemos respecto de las marcas. Las compras sin sentido no son prácticas ni nos satisfacen personalmente, ya que empezamos a tomar decisiones que refuerzan quiénes queremos ser y quiénes podemos ser desde el punto de vista económico.

Así, los consumidores comprarán en función de sus valores de forma más activa. Las marcas lo permitirán cada vez más, ya que pasarán de hablar del valor de su marca a incorporarlos como “características” distintivas de sus productos y servicios.

  1. Las experiencias hogareñas generarán una mayor empatía en las creatividades.

Los productos, los servicios y las creatividades que experimentan los consumidores serán diferentes porque las personas que los crean cambiaron. ¿Por qué? Porque dejamos de “ir a trabajar” y comenzamos a “traer el trabajo a la vida cotidiana”. Los modelos de trabajo híbrido y remoto llegaron para quedarse, por lo que no podemos volver el tiempo atrás respecto del hecho de que conocemos a nuestros compañeros de trabajo a un nivel que es mucho más profundo, vulnerable y humano.

Ingresamos a una nueva dimensión de empatía y respeto profesional y personal: nuestros consumidores piensan, necesitan y sienten. Si aprovechamos nuestras experiencias compartidas y la complejidad de los seres humanos, descubriremos nuevas ideas eficaces, creatividades altamente resonantes y, por último, relaciones menos transaccionales con nuestros consumidores.

“A medida que analizamos los productos para usuarios finales y las experiencias que nacieron de momentos históricos anteriores, no podemos evitar pensar que tenemos una oportunidad similar para definir el futuro. Un período de renacimiento está por llegar. Aprovechemos el impulso positivo”, finalizó Cantisani.

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