Lacunza prepara su viaje a los Estados Unidos para destrabar el desembolso del FMI

El ministro de Hacienda viajará a fin de mes a Washington donde además aprovechará para hablar con representantes del BM y del BID.

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El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, viajará a fin de mes a Washington para reunirse con representantes del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, mientras prepara la agenda para encontrarse con representantes del Fondo Monetario Internacional.

Así lo anticiparon este martes fuentes oficiales, quienes dijeron que Lacunza “viaja, pero todavía estamos ultimando la agenda”.

En los últimos días, el Gobierno recibió unos u$s600 millones de parte de diversos organismos internacionales de crédito para el desarrollo de obras de infraestructura en la provincia de Buenos Aires, y mejorar caminos y hospitales.

Pero todavía falta que el FMI apruebe el último desembolso por u$s5.400 millones del crédito acordado el año pasado, giro que estaba prácticamente asegurado antes de las PASO, ya que las metas objetivas, reducción del déficit fiscal y contención de la política monetaria, estaban cumplidas.

Mientras tanto, el FMI se tomará hasta el 4 de octubre para definir el nuevo nombre del sucesor en la Dirección del organismo multilateral de Christine Lagarde, quien pasó a presidir el Banco Central Europeo.

La Secretaría de Finanzas informó durante el fin de semana que la Deuda Bruta aumentó unos u$s10.000 millones al término del segundo trimestre de este año hasta los u$s337.267 millones, con mayor acreencia de parte del FMI y menores compromisos con el Banco Central.

Entre los cambios más notables se anotaron que la deuda contraída con el FMI pasó de u$s14.911 millones a mediados del año pasado, a u$s38.940 millones.

El primer acuerdo se celebró el 7 de junio del año pasado, pero debido a su falta de aplicación se debió renegociar dos veces más.

Si bien todavía resta ajustar algunos detalles de la agenda oficial, se estima que Lacunza arribará a Washington para los festejos de los 60 años del Banco Interamericano de Desarrollo, entre el 26 y 28 de septiembre.

Los días previos acompañaría al presidente Mauricio Macri en Nueva York, durante la Asamblea de las Naciones Unidas y en encuentros con inversionistas en Wall Street, donde se presentará con su nuevo cargo.

En el marco de la reunión del BID, Lacunza se verá con los representantes de los organismos multilaterales de crédito.

A pesar de que desde el Gobierno destacan la calma reinante en los mercados de los últimos días tras el cimbronazo financiero registrado desde las PASO, el clima que espera a Lacunza en la capital estadounidense no es el mejor.

Lacunza también buscará reunirse con funcionarios del Tesoro de los Estados Unidos, que ha sido clave en el apoyo al gobierno de Mauricio Macri ante el FMI y no se corrió un sólo centímetro de las órdenes que llegaban desde la Casa Blanca. Pero hoy ve con incertidumbre una posible presidencia de Alberto Fernández.

Desde el Departamento de Estado advirtieron que Estados Unidos está dispuesto a trabajar con cualquier presidente que “gobierne democráticamente” en Argentina y encare las relaciones bilaterales “con buena voluntad”.

El titular del Departamento del Tesoro, Steven Mnuchin, es un empresario exitoso que bajaba las instrucciones a Lagarde y la entonces directora ejecutiva del FMI controlaba a Werner y Cardarelli, que resistían con velado frenesí la presión política que ejercía Trump desde el Salón Oval. Werner y Cardarelli conocen la lógica política de la Argentina, y no querían poner su nombre y su firma en un Standby Agreement por u$s57.000 millones.

Después del resultado de las PASO y las turbulencias que posteriormente se desataron, el Fondo dejó en el limbo una programada misión técnica a Buenos Aires para examinar la marcha de la economía para que el directorio ejecutivo del organismo aprobara los u$s5.400 millones de dólares que estaban previstos para desembolsar en septiembre.

El Gobierno asegura que se cumplieron con las metas fiscales y monetarias previstas para que se gire ese monto.

En este escenario geopolítico y financiero Lacunza tiene previsto una reunión con Lipton -un riguroso demócrata que sucede a Lagarde hasta octubre-, y luego mantendrá encuentros con Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, y Cardarelli, jefe de la misión del Fondo en la Argentina.

Lacunza enfrentará a Lipton, Werner y Cardarelli con un sólo argumento: “Argentina cumplió las metas del Standby Agreement, ustedes cumplan su parte y hagan el desembolso de u$s5.400 millones previsto en los acuerdos”. Esa línea argumental, que Macri repitió hace unos días en Córdoba, ya tiene escaso peso en las oficinas más poderosas de la capital estadounidense.

No hay un sólo indicio que permita suponer que el FMI desembolsará sus millones antes de los comicios de fines de octubre. Y si se observan las medidas implementadas por Lacunza y Sandleris, y avaladas por Lipton, Werner y Cardarelli, ellos tampoco consideran un hecho que se giren desde Washington los u$s5.400 millones establecidos en el Standby Agreement.

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