La convulsionada agenda del segundo semestre de Schiaretti y Llaryora

(Por Gabriel Silva) La última parte de un 2020 que ya parece interminable: aguinaldos, relación con los gremios, la tensión con Nación y la reconversión del cordobesismo.

24 junio, 2020 | 0:01 hs. | Punto a Punto

 

 

Recién pasaron seis meses del 2020 y el año que quedará marcado por la pandemia del coronavirus ya luce interminable. Mucho más aún para quienes tienen la responsabilidad de gestionar, como es el caso del gobernador Juan Schiaretti y del intendente Martín Llaryora.

Ambos, socios como líderes del peronismo provincial, encararán una segunda parte del año que arranca ahora mismo con las complicaciones en el pago del aguinaldo, un ingrediente más en la compleja relación de este primer semestre con los estatales, y la relación de ambos con Nación que también en esta primera parte tambaleó: en el caso de Llaryora, por el conflicto del transporte; y entre Schiaretti y Alberto F. por una polémica más fresca como es el caso Vicentin.

Cuestión de fondos. Una de las primeras cuestiones que deberán resolver las administraciones en Provincia y Municipio tiene que ver con el pago de los aguinaldos. Desde el Ejecutivo nacional se bajó la orden de que los estatales nacionales percibirán la suma en cuotas.

En Córdoba, nadie quiere anticipar la jugada y los intendentes -todos, incluido Llaryora- están esperando que al anuncio lo haga el propio gobernador y de ahí se baje a los municipios. “La misma estrategia que se hizo con los recortes apenas empezó la pandemia”, dijo un funcionario municipal durante el fin de semana en la comparativa con la tijera que salió desde El Panal en el inicio del coronavirus.

Hace más de dos meses, el primero que anunció el recorte fue Schiaretti junto a la ministra coordinadora Silvina Rivero y el ajuste del 30% después tuvo su réplica en la Unicameral y en municipios. Acá, la idea es la misma: que los primeros en enterarse que cobrarán aguinaldo en cuotas sean los estatales provinciales.

Esto, sin dudas, le sumará ingredientes a la tensión entre los empleados públicos cordobeses y las distintas administraciones. Las que se acrecentaron desde el 20 de mayo pasado cuando se sancionó el recorte jubilatorio en la Unicameral.

Reacción sindical.  El aguinaldo en cuotas es un tema que ya genera rechazos en el microclima sindical. La CGT arrancó la semana con amenaza de movilización si se conoce en los próximos días la decisión. Pero no es el único conflicto. El más importante entre un gobierno y un gremio sigue siendo el enfrentamiento entre el Municipio y el Suoem.

 

El diálogo se viene dilatando. A los cruces entre ambos sectores, a comienzos de esta semana se sumó la dosis que le faltaba al conflicto: un municipal con positivo de Covid-19 estalló en la antesala de una semana caliente. Y condicionó a todos.

A los que se iban a reunir, en esa mesa que con la incorporación del secretario de Gobierno, Miguel Siciliano, sumó sustento político y se alejó de los términos técnicos de la secretaria general, Verónica Bruera.

El final es incierto. Llaryora dice que no piensa ceder y hace números: aumento de impuestos, menos egresos a la masa salarial, es igual a la caja necesaria para hacer política y obras. Fundamentales ambas para lo que viene.

Blindaje PJ. En El Panal hace varias semanas que en los despachos principales se viene diciendo que a nadie le conviene una mala gestión del intendente capitalino. El costo puede desembocar en un outsider ante una oposición que todavía no resolvió sus cuitas.

Por esto es que en el peronismo local miran de reojo a la Nación. Saben que las armas para la interna están guardadas pero listas, que el Frente de Todos va a desplegar y que el acuerdo entre Schiaretti y Fernández está más cerca de pasarse para 2021 que de definirse este año.

 


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