Informe de LLYC Argentina: las 10 claves de la macro para seguir de cerca

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En el marco de los pronósticos y anuncios presidenciales, desde la práctica de Asuntos
Económicos de LLYC Argentina se elaboró un análisis detallado de los 10 principales
puntos de la economía para entender cuáles son las perspectivas futuras que le deparan al
país en este 2021.

1. Restricción externa

La relativa calma cambiaria no se sustenta en ninguna modificación consistente de los
fundamentals macro. Es más bien el resultado de medidas e intervenciones de mercado
específicas, destinadas a reducir su demanda y a aumentar su oferta, y a las promesas del
ministro (Martín) Guzmán de un acuerdo con el FMI con una consolidación fiscal mayor a
la proyectada en el Presupuesto. Si la complacencia lleva a que el Gobierno se quede en es
terreno (el de las promesas), las presiones sobre la brecha volverán a estar a la orden
del día y la capacidad de las autoridades para evitar una fase de aceleración de la crisis o
corrida cambiaria serán limitadas.

2. Dólar

La brecha es siempre sinónimo de que algo anda mal. Y una brecha del orden del 50-60%
es casi tan gravosa como una superior al 100% para el cálculo económico. Toda decisión
económica se torna más difícil, las inversiones se posponen, la generación de
languidece y el consumo se vuelve defensivo y se vuelca a bienes que lucen una protección
a futuras (y casi seguras) depreciaciones. Pero eso no es suficiente para que la actividad
económica se recupere ostensible y sustentablemente.

3. Energía

La cuestión energética (el abastecimiento de gas, la necesidad de mayores importaciones, la reducción del saldo exportable, el previsible déficit de balance comercial sectorial y el
aumento de subsidios) es uno de los que habrá que seguir con atención.

Cuando hubo que enfrentar restricciones de abastecimiento en el pasado nunca se puso en
duda que el racionamiento recaería sobre el sector productivo en general, y la industria en
particular. Con escasez de divisas y de recursos fiscales, y sin infraestructura suficiente
como para cubrir con importaciones toda la demanda durante los picos invernales, la
restricción energética podría convertirse en un condicionante adicional a la recuperación
económica durante parte de este año.

4. Covid-19

Desde el arranque de la pandemia supimos que estábamos transitando aguas desconocidas.

Y aún lo estamos. Seguimos sin tener un preciso de cuánto tiempo más
seguiremos amenazados por el virus; si habrá necesidad de medidas aún más restrictivas (con nuevas cepas y casos en niveles récord, incluso superiores a los de la primera ola); si
las vacunas y su inoculación serán lo suficientemente oportunas y exitosas como para evitar esas medidas y si la normalidad será realmente nueva o si los patrones de consumo, producción y las actividades sociales y recreativas retomarán sus viejos patrones
prepandémicos.

Por lo tanto, las políticas de estímulo y compensación que se impulsaron en 2020 deberán
recrearse o renovarse (cuanto menos parcialmente) en 2021 y los congelamientos de precios y tarifas probablemente se extiendan más allá de las promesas de revisión y de
actualización que ha hecho el Gobierno en la materia. Lo que claramente pone en riesgo el
cumplimiento de las fiscales.

5. Crecimiento

Las proyecciones oficiales de crecimiento y las privadas que releva el BCRA ubican el
aumento del PBI real de 2021 en un 6,7%. Ahora bien, las mejoras de los últimos meses de 2020 dejan un arrastre estadístico de más de cinco puntos para 2021, de lo cual se
desprende que, en realidad, el crecimiento esperado para este año es bastante pobre; y, de
resultar, es de esperar que se vuelva imperceptible para una gran mayoría de los argentinos.

Sin embargo, pasado el efecto rebote, no queda claro cuáles serán los impulsores del
crecimiento. En ausencia de un cambio de expectativas y de un programa económico
integral y sin que se hubiese podido revertir la crisis de confianza desatada en abril de 2018 y profundizada durante el proceso electoral de 2019, ya a comienzos de 2020 no se percibía en base a qué o cómo podría recuperarse un sendero de reactivación y crecimiento
económico. Ahora, pospandemia, esas ausencias siguen tan vigentes como entonces.

6. Inflación

Con la mirada puesta en los comicios de medio término de octubre y con el objetivo de no
socavar sus propias chances electorales, el Gobierno intentará contener su aceleración. En
este sentido, y de momento, los ajustes de las tarifas de los servicios públicos o han
quedado en suspenso o se anuncian muy por debajo de lo que es necesario para evitar un
aumento del gasto en subsidios del gobierno nacional.

Mientras que otros aumentos, como el de las , se dilatan y/o terminan
conectándose por incrementos menores a los planteados. A estas estrategias, habrá que
sumar otras como la renovación del programa Precios Cuidados, acuerdos por el precio de
la carne, eventuales restricciones a la exportación de productos alimenticios, la fijación de
canastas de referencia para ocasiones especiales y algunas otras medidas.

El plan tiene tres patas cortas: el control de precios, pisar tarifas e intentar atrasar el tipo de cambio. Son patas cortas porque en alguna medida son insostenibles en el tiempo, ya que desajustan precios relativos e incrementan el déficit fiscal. En cuanto a las proyecciones para este año, los precios minoristas domésticos crecerían en torno a 48% entre diciembre 2020 y diciembre 2021.

7. Pobreza

De cada 100 pobres, hay 32 que corresponden a la franja de 0-14 años, 28 tienen entre y 29, 37 entre 30 y 64 años, y sólo 3 tienen más de 65 años. Proporciones similares se dan
entre los indigentes. Resulta bastante evidente que las políticas de contención social deberían enfocarse primariamente en la población de menor edad, que es donde la incidencia de la pobreza resulta más inquietante.

No sólo por la vulnerabilidad a la que son expuestos los niños, sino también por sus
consecuencias sobre el futuro. La literatura y la evidencia empírica son muy terminantes
respecto de que no hay mejor inversión social que la que se realiza en los primeros años de
vida de una persona.

8. Austeridad

No hay posibilidad de estabilizar la macroeconomía sin una consolidación fiscal del orden
de la que ha prometido el ministro Guzmán. Pero las dudas que sólo se trate de promesas
son enormes. No sólo por la magnitud del ajuste, sino también porque se trata de un ajuste sin precedentes en nuestra historia y que habría que lograrlo en un año de elecciones de medio término que son claves para los objetivos del oficialismo y con un panorama en materia de pobreza para nada alentador.

Además, no parece que resulte factible impulsar medidas de austeridad cuando la dinámica
sanitaria y económica demandarán muy probablemente medidas de “emergencia” similares
a las implementadas durante 2020. Cualquier sendero de consolidación fiscal que se plasme en un futuro acuerdo con el FMI requerirá una actitud proactiva y medidas que resultarán antipáticas en un año signado por la continuidad de la pandemia y sus consecuencias económicas y sociales y por las intenciones electorales del oficialismo.

Lo más probable es que el FMI perdone algunos desvíos, pero ello no implica que la
dinámica macroeconómica lo haga. Sobre todo porque las necesidades de
del Tesoro deberán ser mayoritariamente por el Banco Central, en circunstancias
en las que su balance se encuentra ya en una situación límite.

9. FMI

Es probable que el acuerdo contenga algún componente de dinero fresco pero sin un
cambio de políticas que genere mayor confianza lo más probable es que esos fondos no
incrementen las reservas por más allá de un par de meses.

Basta recordar lo que sucedió con paquetes incluso extraordinarios como los del “Blindaje”
recibido durante el Gobierno De la Rúa o con el préstamo récord de 2018/2019. En tal
sentido, sin un programa de estabilización y reforma integral que ponga fin a la crisis estructural que hace que el crecimiento económico resulte una excepción y que la pobreza,
la marginalidad y el hambre se vuelvan fenómenos estructurales y crecientes, y si al mismo
tiempo no se atacan las raíces de la inestabilidad fiscal y monetaria, no habrá paquete de
ayuda que alcance.

10. Proyectos de Ley 2021

El Gobierno anunció que buscará el aval del Congreso para avanzar con una
desdolarización de las tarifas. En ese sentido, el presidente Fernández afirmó: “tenemos que trabajar para recuperar el autoabastecimiento y generar las condiciones para que todos los argentinos y todas las argentinas tengan acceso a la energía en forma eficiente. A tal fin, impulsaré un proyecto de ley que declare la emergencia de servicios públicos y regulados con el objetivo de desdolarizarlos definitivamente y adecuarlos a una economía en la que los ingresos son en pesos”.

Por último, en términos de deuda extranjera, el mandatario ya adelantó públicamente que el programa que se acuerde con el FMI pasará por el Congreso. A tal efecto, a principios de
marzo el Poder Ejecutivo promulgó por decreto la “Ley de Fortalecimiento de la
Sostenibilidad de la Deuda Pública” estableciendo límites y controles a la emisión de deuda
en moneda extranjera, entre los cuales se destaca que futuros empréstitos deberán ser
aprobados previamente por el poder legislativo.

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