Hasta cuándo postergaron el traslado de planta de Dioxitek de Alta Córdoba

La empresa, la Cnea y el Municipio consensuaron el nuevo plazo para desactivar la producción de dióxido de uranio que actualmente se realiza en el tradicional barrio.

(Especial, María Ester Romero para Perfil Córdoba). La planta de la empresa Dioxitek, ubicada en Alta Córdoba, continuará abierta y trabajando hasta marzo de 2020. Así lo acordaron ante el juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja, representantes de la firma estatal, la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea) y la Municipalidad de Córdoba, quienes participaron de la audiencia celebrada el viernes último.

Si bien Dioxitek ya debería haberse trasladado a Formosa, la ejecución de la sede que tendrá en aquella provincia sufrió importantes retrasos. En diciembre pasado se había vencido el plazo para la relocalización. No fue posible, precisamente, por esa circunstancia. Dioxitek, en su planta ubicada en Rodríguez Peña al 3.200, continúa produciendo dióxido de uranio, insumo primordial para el funcionamiento de las centrales nucleares que aportan al sistema eléctrico el 6% de la energía.

Actualmente, en Córdoba trabajan alrededor de 90 empleados. De este modo, el acuerdo permite mantener los puestos de trabajo de los cuales dependen sus familias. En materia ambiental, el municipio y la Universidad Nacional de Córdoba controlarán la actividad desplegada para garantizar que se neutralicen los riesgos de contaminación.

La Nación, por su parte, se comprometió a dos aportes dinerarios. Por una parte, entregará el dinero para la constitución de un espacio verde en barrio Alta Córdoba, en un terreno del que dispone con ese fin la Municipalidad. También entregará durante este año 600 luminarias y otras 200 en el primer trimestre del próximo año. El acuerdo quedó bajo estricta supervisión del juez federal Vaca Narvaja.

Entre la clausura y Formosa. El 10 de noviembre de 2014 la Municipalidad de Córdoba la clausuró al considerar que la actividad que desarrolla viola la ordenanza Nº 8133 referida al uso del suelo que prohíbe ese tipo de actividad industrial en el corazón de Alta Córdoba.

Fue después de la explosión de la química Raponi, ubicada en el mismo barrio. Previamente, en 2012 se había suscripto un acuerdo con el Ministerio de Planificación de la Nación para trasladarla, pero no se cumplió. El expediente judicial se abrió porque Dioxitek y la Cnea presentaron una acción declarativa de certeza. El trámite quedó radicado en el Juzgado Federal 3 de Córdoba.

Para no entorpecer el desarrollo de la firma estatal (el 99% pertenece a la Cnea) el juez Vaca Narvaja permitió que retomara su actividad hasta diciembre de 2018, momento en el que debía dejar de funcionar en Córdoba para continuar haciéndolo en Formosa. No se pudo cumplir por el atraso en la ejecución de la planta en la provincia norteña.

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