“Empresarios más que nunca”: largó la edición 2020 de El Empresario del Año

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A lo largo de las ediciones de El Empresario del Año, los protagonistas se encargaron de remarcar básicamente dos premisas: reglas claras y previsibilidad. ¿Es posible en Argentina? A la luz de los resultados, no. Sin embargo, en las páginas que conforman la rica historia de este clásico certamen aparecen cientos de casos de hombres y mujeres de negocios que van contra la corriente. Literalmente. Invierten, avanzan con proyectos, siguen creyendo, se reinventan, la pelean día a día.

No se trata de armar un relato épico de lo que significa ser empresario en el , sino de entender por qué lo hacen. O mejor: por qué lo siguen haciendo, pese a los palazos que la realidad se encarga de darles.
Así, en las últimas dos décadas las complicaciones para hacer negocios fueron variadas y para todos los gustos. Entonces, la coclusión fue que nunca fue fácil.

Pero un día, a esos problemas estructurales que padece la Argentina y que ningún político/a le ha encontrado la vuelta, se sumó una de las crisis más profundas de los últimos 50 años: el Covid no sólo es una amenaza sanitaria, sino también económica, con un contexto de impredecibles consecuencias, que se vio agravada por políticas que aún afectan a los negocios y que van más allá de una cuarentena.

En ese contexto, llega la hora de lanzar “El Empresario del Año” y surge, inevitable, la pregunta: ¿conviene hacer el certamen este año? Dejemos de lado los datos objetivos: que se trata de una marca registrada y que es el certamen más antiguo de su tipo en el país (la primera edición fue en 1998, un coctail en el Cabildo, donde funcionaba Novecento).

¿Por qué no hacerlo? ¿Casi no hubo negocios? ¿Hay candidatos? Hay respuestas para todo, pero se podría sintetizar en una frase: en el año que cambió todo es un momento para reivindicar a los empresarios. A los que capitaliza-
ron la pandemia, a los que se animaron y crecieron en un contexto sumamente desfavorable, a los que lograron mantenerse, a los que se reinventaron, a los que se reconvirtieron y debieron cambiar de rubro y también a los que quisieron pero no pudieron (por la pandemia y por las políticas de los gobierno de turno).

En esta primera instancia se evalúan los nombres que aportan los suscriptores y lectores de Punto a Punto. Todos los nombres se tienine en cuenta, independientemente de los rubros en los que puedan participar (los mismos se anunciarán en los próximos días).

Es hora de proponer,
en el site de Punto a Punto (www.papcordoba.com.ar)
o enviando un mail a dcaniglia@pap.com.ar

 

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