Financieras ilegales: avanzan en la identificación de fondeadores y clientes

Hasta el momento son 11 los imputados. El intercambio de mensajes por WhatsApp entre Martín Azar y Diego Sánchez evidencia que compartían negocios y clientes.

27 agosto, 2020 | 0:00 hs. | Punto a Punto

 

No convenció al fiscal federal Carlos Casas Nóblega la versión que aportó Martín Azar desde la cárcel de Bouwer donde permanece detenido desde mediados de febrero, imputado como jefe de una asociación ilícita que operaba a través de una financiera presuntamente ilegal. El relato, desplegado en cinco hojas manuscritas, llegó en el momento en que se comenzaron a valorar las desintervenciones a los teléfonos secuestrados durante los allanamientos.

Se pudieron abrir todos los aparatos excepto los de Martín Azar y Diego Sánchez, ambos imputados por las operatorias financieras y cambiarias ilegales. Los celulares son de tecnología avanzada y ellos –a diferencia de otros imputados- no cedieron las claves a la Justicia.

El intercambio de mensajes por WhatsApp evidencia que compartían empleados y el mismo negocio. Esto choca de frente con la declaración que hizo Azar, quien dijo ser amigo de Sánchez pero nunca socio. “No mezclo amistad y negocios, son como el agua y el aceite”, subrayó al indicar que tan solo compartieron un espacio de coworking.

La Justicia observó que ambos integraban dos grupos de WhatsApp, llamados ‘Rey’ y ‘Hoja de ruta’. En el primero encontraron mensajes sobre operaciones cambiarias, descuento de cheques y operaciones ‘de cable’. Hay capturas de cheques en blanco para ser llenados a nombre de las empresas Ángel USA Corp y Valoni Corp, pertenecientes a Miguel Ángel Azar y María Isabel Valoni, padres de Martín. Eso se desprende de los diálogos.

EN BLANCO. Los cheques que figuran en las capturas de pantalla no tienen asignado el destinatario. Son por US$ 4.756 y US$ 7.397.

Se leen directivas respecto a cómo y cuándo vender dólares y euros y a qué cotización.

Hoja de ruta. En este grupo coordinaban las actividades de la financiera. Diego Sánchez era el encargado de hacer descuento de cheques de grandes volúmenes con asistencia de su exesposa, Melina Manelli, de María Martínez (que oficiaba de secretaria) y Jorge Pipo Novaro.

Había otro grupo de WhatsApp del que participaban Martín Azar, su esposa María Agustina Cherro y Martínez, llamado ‘Transferencias’. Se menciona a María Isabel Valoni depositando cheques en dólares en cuentas de Estados Unidos. De ese modo, cargaban fondos para hacer las transferencias. Se busca detectar a los clientes que más transacciones realizaron.

En la fiscalía plantean la hipótesis de que las dos sociedades identificadas en Florida (Angel USA Corp y Valoni Corp) tuvieron gran movimiento y por eso solicitaron sus cierres apenas se produjeron las primeras detenciones. Es uno de los elementos que la Justicia tiene en cuenta para achacar la obstaculización de la obtención de pruebas.

Facturas truchas. A las operaciones mencionadas, también se sumó el hallazgo en una de las computadoras de una carpeta con el nombre ‘Facturas Martín’. En un diálogo telefónico, Azar hijo le cuenta a un cliente que hizo “facturas truchas mil veces”. Las emitían bajo una supuesta prestación de servicios.

Estrategia. En su declaración escrita, además de despegarse de Sánchez, Azar asumió la responsabilidad de las operaciones a las que considera legales con el objetivo de aliviar la situación procesal de sus padres y su esposa. Y volvió a sembrar una duda. Habló del negocio, “como tienen otros” mencionando a Marcos Vidal Lascano, pariente del fiscal jubilado, Gustavo Vidal Lascano.

Consultado sobre este detalle, Casas Nóblega –a cargo de la causa en la actualidad- confirmó que algunos chats lo mencionan tangencialmente.

EL HOBBY DE CAZAR Y UN ARMA DE GUERRA

En su descargo desde la cárcel Martín Azar aportó una explicación a la tenencia de una carabina Colt Defense Hartford Can M4 calibre 5.56 de origen estadounidense, con 887 municiones calibre 223 y dos cargadores, secuestrada junto a otras 10 armas en su vivienda de Pueblo Alto, y por la que está imputado por tenencia de arma de guerra y encubrimiento de contrabando de armas.

En la declaración escrita que envió a los tribunales desde el penal donde continúa alojado, se definió como un apasionado de la caza, actividad que lo llevó a “Alaska, Canadá, Kirkistan (sic)”, entre otros países. “Cometí el error de comprar la única arma de más de 10, la Colt 114, la compré a mi armero de toda la vida (da el nombre del comerciante)”. Y agregó: “Cuyo origen desconozco”.

LA CAUSA

Son once las personas imputadas: Martín Azar, sus padres Miguel Ángel Azar y María Isabel Valoni y su esposa, Agustina Cherro; Diego Sánchez, su expareja Melina Manelli; María Martínez, Jorge Mario Novaro y Nicolás Ferrer Juárez. También están incluidos en el expediente Pablo Rueda y Joaquín Becerra.

Los delitos son: asociación ilícita, lavado de activos e intermediación financiera no autorizada.

La Justicia puso bajo la lupa las siguientes operatorias: préstamos de dinero en efectivo con fondos de terceros sin autorización, operaciones de ‘cable’, descuento de cheques con fondos de terceros, compraventa de dólares y euros.

(Especial, María Ester Romero para Perfil Córdoba)


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