Anticipan un panorama complicado para la balanza comercial

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Frente a la continuidad de una elevada brecha cambiaria y una presión fiscal muy fuerte sobre los sectores productivos, diversos economistas y analistas del comercio exterior anticiparon que la este año se ve más comprometida en cuanto al nivel del superávit, pese al notable incremento de los precios de los commodities a nivel internacional, especialmente los granos.

Para algunos analistas, la brecha cambiaria y la expectativa de una mayor devaluación e inflación están generando fuerte distorsiones en el comercio exterior, algo que se empezó a ver claramente en los últimos cuatro meses de 2020 y fundamentalmente desde la implementación del súper cepo cambiario, el 15 de septiembre del año pasado.

La caída del es elocuente, ya que en noviembre alcanzó a tan sólo 271 millones de dólares, contra 2.484 millones de 2019. En octubre el saldo positivo había sido de 666 millones contra 1.768 millones del año anterior, y en septiembre de 582 millones contra 1.744 millones del mismo mes de 2019.

Así, mes a mes se observa una aceleración de las importaciones, a pesar de la notable caída del PBI y un atraso en las liquidaciones de las ventas externas, situación que se sigue registrando y que por el momento no muestra indicios de cambiar, lo cual podría agravar la escasez de dólares en el mercado local.

Precisamente, sobre este tema, el economista y consultor, David Miazzo, enfatizó que “lo que está ocurriendo con la caída del supéravit comercial es una consecuencia directa de la brecha cambiaria“.

“La evolución del tipo de cambio genera que muchos operadores de comercio exterior vean que el dólar oficial está retrasado y eso obviamente provoca expectativa devaluatoria. Entonces, los importadores adelantan sus compras para cubrirse de un posible aumento del dólar y los exportadores van liquidando lo más urgente y necesario, esperando un valor más alto”, recalcó Miazzo.

El economista consideró que está situación no muestra indicios de cambiar en el corto plazo, lo cual, podría provocar una mayor escasez de divisas en el mercado interno.

“Toda esta situación está provocando distorsiones muy fuertes en el comercio exterior, con aceleración de importaciones, exportaciones mucho más acotadas y algunos brotes verdes producto de esta realidad. Por ejemplo, algunos sectores de la sociedad, frente a una expectativa de mayor devaluación e inflación, se inclinaron por anticiparse a comprar materiales de la construcción, en algunos casos acopio, y otros a la adquisición de vehículos cero kilómetro. Y en el campo también, muchos productores anticipándose a la compra de insumos y maquinaria”, puntualizó el economista de FADA.

Frente a un panorama del comercio exterior donde pese a que el precio de los granos “ha volado” en los últimos días a nivel internacional, el rendimiento de las exportaciones sería acotado para los próximos meses, lo que le agregaría mayor presión al tipo de cambio.

Sobre esa misma sintonía, Fausto Spotorno, economista de la consultora Orlando Ferreres, recalcó que “la brecha destroza el superávit comercial”.

“Esto provoca un incentivo a importar más, y los exportadores se ven muy complicados en esa situación. Venden con un dólar a 80 pesos y luego tienen que comprar con un tipo de cambio a 120 pesos. Entonces, muchos exportan lo mínimo e indispensable para mantenerse, pero no hay ningún incentivo para tratar de exportar más”, resaltó Spotorno.

El economista consideró que esto empieza a ser algo crónico de la economía argentina, ya que si bien el comercio mundial cayó debido a la pandemia, “países de la región como Chile, Uruguay o Brasil no han tenido semejante caída de exportaciones como nosotros durante el año pasado”.

“El problema es que aquí se quiere hacer lo que no hay manera de instrumentar en lo que es la teoría económica. Es siempre el dilema de la frazada corta”, subrayó Spotorno. Y precisamente, como se vislumbran problemas para el ingreso de divisas, a pesar del notable precio de los granos, el Gobierno se vio obligado a restringir más las importaciones.

La semana pasada se implementó una resolución por la cual se restringe la importación de productos “suntuarios”, que en un primer momento se había estimado en automóviles, motos, aeronaves y embarcaciones de alta gama, pero que luego se extendió a productos electrodomésticos como microondas y heladeras.

Entre los analistas de comercio exterior se considera que las restricciones a las importaciones van a continuar a lo largo de este año, lo que iría acompañado de un mayor cierre de la economía y nuevos controles de precios, como una forma de tratar de mantener estable el tipo de cambio y “promover” una inflación más baja.

(Fuente www.perfil.com)

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