Alberto F. será el encargado de armar en Córdoba y elegir los candidatos

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Los llamados fueron varios. Los mensajes por WhatsApp y hasta por Telegram, también. La orden de no volver a confrontar con el gobernador Juan Schiaretti fue la preocupación del Alberto Fernández sobre el final de la semana pasada. Y se cumplió a rajatabla.

El motivo detrás de esto son las últimas conversaciones que se llevaron adelante en el y en el comienzo de la estrategia electoral, tras el viento de que puede significar la fabricación y aceleración de las vacunas, junto al otro impacto, el económico que llega desde un viejo enemigo íntimo: el campo.

Sin pasarse de rosca, varios en Balcarce 50 tratan de contener el optimismo con el panorama y la perspectiva de empezar a domar la segunda ola para desembocar en el plato fuerte del año: las Legislativas.

Y en ese prearmado, las conversaciones ya empezaron en Buenos Aires con la principal preocupación, la histórica Madre de todas las Batallas que es el territorio bonaerense. Ahí, los que definen son el cuarteto compuesto por el gobernador Axel Kicillof; el y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner; el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa y Alberto F., con menor incidencia que los tres primeros.

Pero hacia el interior, el TEG tiene otras figuras. Principalmente, el ministro del Interior, Eduardo Wado de Pedro; y, en menor medida, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. Wado es el que tiene la relación con los gobernadores, el que se ganó el respeto de Alberto F. y de los pocos integrantes del gabinete albertista de buen diálogo con el schiarettismo.

Al punto que, hace dos semanas, cuando Córdoba amagó con diferenciarse, De Pedro le hizo saber a los principales funcionarios del Panal, algo que no le gustaba y que tenía como protagonista a un ministro provincial. Al margen de ello, es el que no descarta un acuerdo con el PJ provincial y lo hace sin el desconocimiento con el que opina Cafiero, que pretende que Schiaretti termine y entre al armado en un rol de socio minoritario. Error.

Los dos estuvieron en una reunión con el Presidente en Olivos, de la que también participó hace unas semanas el senador nacional Carlos Caserio. Hoy, el último interesado en que haya un acuerdo entre El Panal y Casa Rosada.

La lapicera la tiene Alberto F

Dividiendo el mapa nacional, el Presidente convenció a la vicepresidenta de ser él quien lleve la estrategia electoral en Córdoba. “Cristina (Kirchner) sabe lo que genera acá. Quién va a dudar de su inteligencia. La preocupación de ella ahora pasa por otros distritos”, resumió un conocedor del peronismo y el diálogo entre Nación y Provincia.

Sin embargo, el binomio que gobierna los destinos del país coincide en algo: no confrontar con Schiaretti. Después de los disparos de munición gruesa por parte del ministro de Educación nacional, Nicolás Trotta, en Nación le ordenaron al integrante del Gabinete nacional no volver a fustigar a Schiaretti.

Hábiles, reconocen que, en ese juego, la ganancia es toda del cordobés.

Por lo tanto, después de que Córdoba decidió suspender la presencialidad escolar, aguardan en Nación que el solo descenso de los contagios sea el que hable. Y si ello ocurre, ni siquiera es una carta que se tiraría en la mesa en lo inmediato. Probablemente se guarde para más adelante.

Eso está en la cabeza del Alberto F., el estratega para Córdoba que pide al Instituto Patria contener al kirchnerismo duro, para él bajar lineamientos a los albertistas cordobeses.

Duros y moderados

Al igual que ocurre en Juntos por el Cambio, el Frente de Todos en Córdoba también tiene sus halcones y palomas. Entre los duros, los que resisten a cualquier tipo de acuerdo con Schiaretti están el senador Carlos Caserio y la concejala Olga Riutort.

El primero, se juega su continuidad y no confía en empujar un acuerdo. Ni siquiera estando él al tope de la boleta a la Cámara alta. Riutort, por su parte, tiene sus propios e históricos motivos para desconfiar de un acercamiento al peronismo provincial. Huele veto. Una vez más.

Mientras que, en los moderados, al ranking lo lidera el intendente de Villa María en uso de licencia y actual Secretario de Obras Públicas de Nación, Martín Gill. El dirigente del sudeste sostiene su estadía en Nación a partir de una venia de Schiaretti y la orden de Eduardo Accastello a sus concejales. Un movimiento en falso, y deberá pegar la vuelta.

Pero también dentro de los moderados se incluye al cristinismo. Como por ejemplo, la diputada nacional Gabriela Estévez. La parlamentaria no está obligada a jugar en esta parada electoral y apuesta al PJ que viene en Córdoba.

Así, el tablero del FdT en Córdoba cobra vida y las fichas se empiezan a mover.

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