Al borde de la liquidación de activos, Molino Cañuelas teme ser la próxima Vicentin

Las definiciones que se tomen en estos días respecto de la empresa agroexportadora pueden impactar en la situación de la compañía de la familia Navilli.

26 junio, 2020 | 0:01 hs. | Punto a Punto

 

 

Cuando el gobierno nacional dispuso la intervención de Vicentin, otras compañías alimenticias lo tomaron como una señal de alerta. Una de las primeras fue SanCor, ya que la productora de leche y derivados mantiene una situación permanente de deuda con proveedores, sumado a que desde hace años está desinvirtiendo y reduciendo su producción. Y durante la cuarentena también avanzó con suspensiones, recortes salariales y pago de sueldo en cuotas.

Ahora, sin embargo, la que quedó en el ojo de la tormenta es Molino Cañuelas, propiedad de la familia Navilli. Consolidada en el segmento alimenticio como la mayor procesadora de trigo de la Argentina, la firma podría ceder hasta el 90% de su estructura a los bancos acreedores.

La dueña de etiquetas reconocidas como los bizcochos 9 de Oro, los aceites Cañuelas y la harina Pureza, puede ser la primera impactada del sector en caso de que el Gobierno se decida a expandir la misma estrategia desplegada en el caso de Vicentin.

Molino Cañuelas, según pudo confirmar iProfesional, se mantiene al borde de la liquidación de activos a partir de un endeudamiento cercano a los US$ 1.400 millones.

“Lo que evalúa la compañía es descomprimir la situación tras casi dos años de default. No tiene acceso a más financiamiento pero tiene un entramado de 21 plantas industriales que podría utilizar de manera económica para captar algo de aire”, sostuvo un analista con llegada a la compañía.

Molino Cañuelas mantiene deudas con Banco Nación, Macro, HSBC, Provincia y Santander, además de incumplimientos con CMF, COMAFI, Hipotecario, BBVA, Ciudad y Galicia. No mantiene deudas con proveedores, como es el caso de SanCor, y sigue en negociaciones con los acreedores.

“Los acreedores quieren que los activos se liquiden. Del otro lado, Navilli trabaja con abogados para tratar de blindar los bienes de la empresa y después sentarse nuevamente a negociar”, indicaron desde el sector.

Las sucesivas devaluaciones, sumadas a una baja en los números de comercialización, terminaron acentuando la crisis de una compañía que ya en 2018 debía más de US$ 760 millones. No es la única empresa de Navilli en problemas: su controlada Compañía Argentina de Granos (CAG), dedicada al acopio de cereales y oleaginosas, también se ve aquejada por un endeudamiento multimillonario.

Según se detalla en la base de datos del Banco Central (BCRA), Molino Cañuelas tiene compromisos a saldar por más de $ 20.000 millones.


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