Ahora Zanella acusa a Motomel de trabar su venta a IMSA

La empresa que preside Walter Steiner había cerrado un acuerdo para vender activos, como su planta de Caseros y derechos de marca. Pero La Emilia (dueña de Motomel) traba la operación en la Justicia.

9 enero, 2020 | 19:59 hs. | Punto a Punto

 

A través de una solicitada, Zanella intima a La Emilia a que cese las “ilegítimas acciones” con las que la fabricante de Motomel traba la venta de algunos de sus activos a Importadora Mediterránea (IMSA), representante local de la taiwanesa Kymko.

“Motomel pone en riesgo la continuidad laboral de los trabajadores de Zanella” se titula la solicitada. La empresa, que atraviesa desde hace meses una severa crisis, dice que “considera a Motomel responsable, conjuntamente y en forma solidaria con sus directores, de todos los daños y perjuicios (incluyendo lucro cesante, daño emergente, daño comercial y de imagen) que estas conductas están generando y generen en lo sucesivo a la compañía, incluyendo la responsabilidad en la eventual quiebra”.

Según publica El Cronista, la eventual venta de Zanella a IMSA se había acordado a fines de noviembre. La operación, que había sido autorizada por el juez Agustín Ruta, quien estaba a cargo del concurso preventivo, quedó en espera, luego de que La Emilia, fabricante de Motomel, recusara al magistrado y pidiera la nulidad de las actuaciones en otro juzgado.

La novela comenzó cuando Zanella firmó con IMSA un acuerdo para la venta de sus activos. La propuesta, explicaron desde la compañía, incluía la venta de la planta en la ciudad bonaerense de Caseros y un contrato para que IMSA fabricara en San Luis motos con la marca Zanella.

Una vez cerrado el trato, se lo entregaron al síndico y al juez para que lo autorizaran. El monto de la operación, explicaron desde Zanella, permitía pagar las deudas con los empleados y los acreedores. A la vez, se garantizaba la continuidad laboral de los empleados.

El 21 de noviembre, tras haberse enterado de esta situación, Motomel presentó un escrito en el que, aseguran, duplicaba la oferta de IMSA. Dos semanas después, el juez autorizó la operación, pero Motomel asegura que no tuvo en cuenta su presentación.

“Cajoneó el escrito. Debería haber dicho algo. Pero ni lo mencionó. Y hay que tener en cuenta que lo que está en juego no es sólo el derecho de Zanella a vender sus marcas, sino los derechos de los acreedores”, dijo Roberto Pagano, abogado que representa a Motomel en la causa.

El letrado dice que lo que se cuestionó es la habilidad de Zanella para cerrar un acuerdo de la manera en que lo hizo. Además, reclamó que el juez no hizo una compulsa de precios ni tuvo en cuenta la propuesta de su cliente.

Ese fue el motivo por el que pidió la recusación del juez Ruta, que se apartó de la causa. El expediente cayó, entonces, en manos de la jueza Valeria Celeste Benavídez, que aceptó la apelación de Motomel. “Sólo se puede concluir que Motomel quieren obstacularizar la disposición que hizo el juez orginal del concurso”, dijo la apoderada de Zanella.

Esta decisión derivó en un pedido de recusación por parte de Zanella, que aún está pendiente de resolución. La compañía, además, le pidió a la Cámara que fallara sobre la validez de lo actuado por el primer juez de la causa.


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