¿Qué puede pasar en 2019 con el riesgo país?

Desde el Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba trazan escenarios con las variables de ajuste fiscal y deuda pública para pensar cómo sigue el riesgo país.

El Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba difundió un trabajo para analizar cómo puede evolucionar y qué amenazas puede generar el riesgo país este año. El trabajo remarca que luego de superar los 800 puntos, en las primeras semanas del año el riesgo país de Argentina bajó significativamente, “aunque no lo suficiente como para permitirle volver a los mercados internacionales”. Y recuerda que, en enero de 2018, la última instancia en que se obtuvo financiamiento privado internacional, el riesgo país era inferior a los 400 puntos.

“Si bien el stock de deuda pública en términos del PBI de Argentina se encontraba en el 2017 por debajo del promedio de América Latina, en 2018 superó ampliamente dicho nivel debido principalmente al aumento del tipo de cambio. Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) prevén que la deuda pública alcanzará un valor de 81% del PBI en 2018, pero que dicho ratio comenzará a disminuir hasta representar el 59% del PBI a finales de 2023; este descenso se explicaría por la eliminación del déficit fiscal primario, la recuperación económica y una mayor estabilidad cambiaria. A pesar de esto, el FMI advirtió en su más reciente staff reporte de octubre pasado que la situación de Argentina es delicada”, dice el trabajo.

Para la entidad, la concreción de las metas fiscales propuestas resulta de suma importancia para consolidar la sustentabilidad de la deuda en el largo plazo; por ejemplo, si el déficit primario mantuviera el nivel objetivo para 2018 (2,7% del PBI), la deuda se mantendría relativamente constante en un 79% del producto hacia 2023, no pudiendo concretarse la baja a los niveles previos a los shocks cambiarios ocurridos en 2018.

Para el instituto de la Bolsa, existen, pese a todo, algunos factores mitigantes: alrededor del 40% de la deuda pública total se encuentra en manos del sector público, tanto en otras entidades públicas nacionales y también en niveles subnacionales de gobierno, lo que permite llevar a cabo refinanciamientos de manera sencilla. Adicionalmente, también se señala como positivo que el perfil de vencimientos sea relativamente a largo plazo, con un vencimiento promedio de 7,7 años, lo que permite que, a diferencia de un shock cambiario, un salto de las tasas de interés no sea un riesgo de mayor importancia.

Por último, aún persiste cierta incertidumbre respecto al porcentaje de renegociación de deuda (rollover), muy relevante dada la brecha que existe entre las necesidades financieras y los desembolsos del FMI desde 2020. El programa con el Fondo asume un rollover de al menos 60% en 2019 para los vencimientos de las Letras del Tesoro (LETES) y otras renovaciones de títulos con privados. Hacia 2020 este porcentaje debería alcanzar un nivel de 98% y el gobierno debería además colocar nuevas emisiones de deuda en el mercado. De no cumplirse con estos supuestos, el financiamiento del gobierno podría complicarse.

“En resumen, las perspectivas son favorables para la reducción del stock de deuda conforme se avance en la reducción del déficit fiscal y se consolide una mayor estabilidad macroeconómica, lo que se encontrará estrechamente ligado a la efectividad del plan monetario sobre sus objetivos de estabilizar el tipo de cambio y bajar la inflación”, marcan desde la Bolsa local.
 

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