Gils Carbó: “este contexto me pone más firme para no irme”

“De ninguna manera voy a renunciar”, dijo la Procuradora General de la Nación. Entiende que hay “persecución y disciplinamiento” al Poder Judicial.

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Magdalena Gils Carb— en el ciclo Conversaciones, por Hugo Alconada Mon Foto: Sebastian Rodeiro

(NA) La causa judicial por la sospechosa compra de un edificio por parte de la Procuración General y los renovados planteos de funcionarios del gobierno de Mauricio Macri para que se aleje del cargo endurecieron a Alejandra Gils Carbó. “Este contexto me pone más firme para no irme”, le dijo en los últimos días la jefa de los fiscales a funcionarios cercanos.

Ese contexto, entiende Gils Carbó, es de “persecución y disciplinamiento” para lograr el apartamiento de distintos jueces por parte del gobierno y lograr así una justicia que le responda. El macrismo hizo público desde el inicio de la gestión que quiere a Gils Carbó fuera de la Procuración por su cercanía con el kirchnerismo.

“En estas condiciones de ninguna manera voy a renunciar”, sostiene la Procuradora.

Además, está convencida de que no tuvo ninguna responsabilidad en la compra del edificio de la calle Perón 667 y pone todo el peso en Guillermo Bellingi, el funcionario apartado del cargo y sumariado luego de que Infobae reveló que su medio hermano cobró una comisión de más de tres millones de pesos por la operación.

Para reforzar su postura, Gils Carbó presentará hoy en la Comisión Bicameral Permanente de Seguimiento y Control del Ministerio Público de la Nación, que preside la diputada del Frente Renovador Graciela Camaño, un informe sobre cómo se realizó esa compra y se pondrá a disposición de los legisladores si quieren hacerle preguntas. Inclusive aceptaría ir al Congreso si la comisión la cita.

Gils Carbó está imputada por la compra del edificio que la Procuración hizo en 2013 por 43.850.000 pesos. Por esa operación, Juan Carlos Thill, hermano por parte de la madre de Bellingi, cobró 3.019.054 pesos que le facturó a la inmobiliaria “Jaureguiberry Asesores Inmobiliarios” por asesoramiento y gestiones. Esa inmobiliaria cobró una comisión de 7,7 millones de pesos que le abonó “Arfinsa SA”, integrante del Grupo Bemberg, dueña del inmueble vendido.

La comisión pagada sobre el valor de la propiedad fue del 17,5 por ciento, muy alto para el mercado inmobiliario. Eso y la intervención de Thill a través de Bellingi generaron sospechas de una operación armada con información privilegiada desde la Procuración.

“Ni Carrió me trata de corrupta”, dijo Gils Carbó a sus allegados en referencia a la diputada de Cambiemos que sí presentó un pedido de juicio político. “No vamos a tolerar ningún acto de corrupción”, es el lema que repiten en la Procuración y señalan que a diferencia de lo que pasó en otros casos de la administración pública, inclusive en el Poder Judicial, ante la sospecha apartaron a Bellingi y le iniciaron un sumario.

 

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