En la era Bolsonaro, Córdoba deberá superar la Brasil-dependencia

El principal destino de las exportaciones locales analiza una apertura que podría debilitar las ventajas proteccionistas del Mercosur. Además, avanza en reformas que harán más competitivos sus productos.

Jair Bolsonaro, presidential candidate for the Social Liberal Party (PSL), waves to supporters during a campaign rally in Taguatinga, Brazil, on Wednesday, Sept. 5, 2018. In polls which exclude former president Luiz Inacio Lula da Silva, Bolsonaro leads the pack ahead of Brazilian elections. Photographer: Andre Coelho/Bloomberg via Getty Images

(Especial, Norma Lezcano para Perfil Córdoba). La llegada de Jair Bolsonaro a la presidencia del Brasil podría apurar la reconversión del perfil exportador de la Argentina en general, y de Córdoba en particular. Esto comienza a proyectarse a partir de dos estrategias anticipadas por el nuevo Gobierno brasileño: la búsqueda de una mayor competitividad de su economía y una política de apertura comercial que podría hacer convivir al Mercosur con acuerdos binacionales y acercamientos a otros bloques regionales como la Alianza del Pacífico.

El hecho de que Bolsonaro haya priorizado a Chile en su primera agenda de visitas internacionales va marcando el rumbo. Aunque los movimientos que se realicen desde Brasilia no serán de impacto en el corto plazo, los expertos advierten que las primeras olas expansivas llegarán a medida que las reformas estructurales previstas en su plan de Gobierno logren atravesar el debate político.

“Habrá que ver si lo logran, pero si ello ocurre se van a acelerar los tiempos en la Argentina; de lo contrario, la Argentina se quedará sola. Brasil es de los pocos mercados donde nuestras exportaciones son competitivas”, sostiene el presidente de la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba (CaCEC), Marcelo Olmedo.

Desde los despachos de las empresas cordobesas, empieza a generar inquietud (y algo de ‘sana envidia’), la reforma tributaria que incluye el Plan Bolsonaro. Prevé la unificación de cinco impuestos específicos en uno que grabará los bienes y servicios, y la reducción de la presión fiscal total que recae sobre las empresas, del 34% actual al 15%.

La meta es ambiciosa, pero si la alcanzan, su carga tributaria quedará por debajo de la que tienen actualmente Chile (20,4%), Colombia (19,4%) o México (17%). Frente a ese panorama, el empresariado cordobés enfrentará el 2019 soportando una presión de no menos de 36%.

Según explican los empresarios consultados, sólo esta medida someterá a las empresas cordobesas a grandes desafíos. Primero, porque los productos brasileños que importa la Argentina serán cada vez más competitivos. En segundo lugar, porque las empresas brasileñas quedarán en un estándar competitivo similar al de otros países de la región y ello puede alentar a que Brasil busque acuerdos bilaterales con terceros, que empiecen a restar ventajas y oportunidades a los bienes y servicios argentinos.

“No vemos grandes impactos sobre el Mercosur porque el bloque tiene una serie de acuerdos institucionalizados, sobre todo en el rubro automotor; sin embargo, aquí lo importante del momento es que tenemos que volver a ser competitivos y no sólo con Brasil”, dice el presidente de la CaCEC.

Matriz acotada. Cuando se observan los números del perfil exportador provincial se percibe hasta qué punto el proceso brasileño es determinante. El sector externo (que representa un tercio de su producto bruto geográfico), exporta un portafolio de 537 tipos de productos, pero los 10 rubros más importantes concentran el 83% de las ventas.

De esos 10 rubros, la mayoría son comoditties; sólo el complejo automotor (autos+autopartes) tiene relevancia en materia de valor agregado y su consolidación se alcanzó gracias a la ventajas protegidas por el Mercosur. Cuando se observan los destinos, se repite el modelo de la concentración: Brasil es el principal destino y junto a él se llega al 54% del total exportado con envíos menores a Egipto, India, Países Bajos, Chile, Argelia, EE.UU. y un grupo de países asiáticos. A excepción de los mercados brasileño y chileno, el resto de América Latina no está en el radar de la exportación cordobesa.

“No se debe restar importancia a Latinoamérica, allí existe un gran potencial para la generación de encadenamientos productivos favorables a la capacidad instalada en Córdoba”, advierte el Informe Diagnóstico exportador de la Provincia de Córdoba, elaborado por la fundación Centro de Estudios Internacionales Contemporáneos (CEIC).

De la mano de una política nacional orientada a privilegiar el Mercosur, Córdoba no avanzó en el desarrollo de mercados latinoamericanos, y confió (aún lo hace) en que de la mano del Mercosur alcanzará un acuerdo interbloques superador con la Unión Europea (UE).  Ahora, el punto crítico es también construir la mejor relación posible con la nueva Administración Bolsonaro para no erosionar este ansiado puente hacia un mercado de gran valor como es el europeo.

La última palabra. Como advierten desde la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba, “en lo inmediato, la estabilidad macroeconómica, la reducción de los impuestos, un funcionamiento eficiente del Estado y una infraestructura logística competitiva, son las claves para que Argentina pueda hacer frente y tomar las ventajas que produzca una era Bolsonaro”.

La devaluación del 110% que se produjo desde diciembre último a la fecha consiguió que el país escalara diez puestos en el Ranking de Costo Laboral Unitario Global de Manufacturas (CLU) que realiza la consultora ABECEB.

“De todas formas, Argentina sigue siendo un país con una estructura de costos elevada y, a la vez, poco productiva, aun cuando los costos laborales hayan disminuido 50% en dólares respecto al promedio del año pasado”, explicó Alberto Schuster, director de la Unidad de Competitividad de ABECEB. Para algunos observadores, ese importante reajuste cambiario en Argentina con un PT permaneciendo en el Gobierno de Brasil hubiera dado mayores márgenes a  las empresas nacionales para ir escalando gradualmente la competitividad, porque el proteccionismo hubiera seguido en el centro de la escena.

Bolsonaro pateó el tablero y no sólo enterró definitivamente las lógicas de gradualismo, sino que parece haber tomado nota de sus consecuencias y acelerará las reformas estructurales de su país. Si consigue instalar en su economía el paradigma de la competitividad (territorio en el que ya habitan Chile, Colombia, México y en menor medida Perú y Ecuador), a la Argentina le quedan dos cominos: sigue la senda o queda aislada.

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