El Gobierno aumenta la presión impositiva al sector automotor

Lejos de la promesa de bajar la carga impositiva a los autos, el Gobierno sumó dos nuevas cargas a las exportaciones de autos.

(Especial, Mauro Osorio para Perfil Córdoba). Mientras la venta de autos en Argentina está sufriendo un duro golpe debido al aumento de precios posterior a la devaluación, la industria comenzaba a ver con buenos ojos el dólar caro. Impulsado por el repunte de Brasil, los números de producción de vehículos en el mes de agosto mostraron un crecimiento de 9% interanual y 19% comparado con julio.

Sin embargo, referentes del sector alertaron que la mejora de competitividad puede licuarse con las dos nuevas cargas que dispuso el Gobierno en el último mes.

Por un lado, a mediados de agosto se bajó el reintegro a las exportaciones de autos del 6,2% al 3,2%, medida que ya había sido criticada por la asociación que nuclea a los fabricantes, Adefa. “La reducción de reintegros se contrapone al propósito de compensar los impuestos anteriores pagados”, dijo Hernán Vázquez, presidente de Volkswagen. Y agregó: “pueden afectar los planes de exportación y producción del sector”.

Esta semana se agregaron nuevos derechos a las exportaciones (retenciones) al igual que a todo el sector industrial, de 3 pesos por cada dólar exportado en autos y autopartes, lo que representa alrededor de un 7%. “Ya no éramos competitivos y cuando pensábamos que la devaluación nos podía ayudar, la baja de los reintegros a la exportaciones a Brasil y las nuevas retenciones nos hacen retroceder a niveles previos a la devaluación” le dijo un referente del sector a Perfil Córdoba.

Cuando asumió Cambiemos, Adefa le mostró al Gobierno un trabajo realizado en 2015 que revelaba que el 55% del valor de un auto eran impuestos, sin dudas el porcentaje más alto de toda la región, que tiene en México uno de los países más competitivos del mundo. Adefa y el Gobierno firmaron en marzo de 2017 el Plan 1 Millón, que se pone como objetivo producir esa cantidad de autos en 2022. Entre los puntos reclamados por las automotrices estaba la rebaja tributaria.

“Un tipo de cambio tan devaluado beneficia a quienes exportamos, pero dos tercios de lo que exportamos son insumos que compramos en moneda dura. Con lo que el factor devaluación no nos trae un gran beneficio. La quita de reintegros sumado ahora a $3 por dólar exportados en retenciones tendrá un impacto económico realmente importante que nos afectará”, dijo Vázquez luego del último anuncio.

El impuesto interno vuelve a golpear a los autos
Allá por diciembre de 2013 –el año en que más autos se vendieron en la historia argentina-, el entonces ministro Axel Kiciloff mandó al Congreso una modificación a los impuestos internos a los autos.

Si bien los argumentos fueron otros, la idea detrás de la medida era frenar la fuga de dólares subvauados vía la compra de autos de alta gama. El monto a partir de cual se empezaban a pagar este impuesto de alto impacto fue fijado en pesos y al poco tiempo comenzó a pegar en autos de gama media, luego de la devaluación de 2014.

En campaña, parte de Cambiemos se pronunció en contra de este impuesto y una vez asumido, se eliminó la primera escala, que era la que mayores distorsiones generaba en el mercado. La escala más alta siguió vigente pero se subió el monto a partir del cual se pagaba.

Lo que nunca cambió fue que es Ejecutivo el que fija este monto y ahora, tras la brutal devaluación, el impuesto vuelve a pegar en varios segmentos del mercado. Son los autos que cuestan alrededor de $1.250.000 o más, lo que suena a mucho dinero pero no lo es: un Chevrolet Cruze LTZ AT hecho en Argentina hoy sale $907.000, por ejemplo. Medido en dólares, el valor a partir del cual impacta el impuesto se encuentra en su valor más bajo de la historia, alrededor de US$ 31.000.

Esto implica situaciones un tanto insólitas. Como las pickups se consideran vehículos de trabajo, no están afectadas por los impuestos internos, uno de los factores que llevó a su enorme crecimiento durante el último periodo del kirchnerismo. Ahora, por ejemplo, la Toyota SW4 nacional ($1.296.300) está más barata que la Hilux tope de gama ($1.319.900), pese a ser un vehículo carrozado de mayor lujo (algo similar ocurre con las Chevrolet S10-Trailblazer). El impuesto funciona como un techo virtual para los precios, ya que implica un salto importante.

Las automotrices esperaban para el cierre del primer semestre la modificación del impuesto interno, algo que no ocurrió.

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