AEA volvió al ruedo con quejas por los altos costos logísticos

Los titulares de las empresas más grandes del país, entre ellas Arcor, AGD y Roggio, plantearon en duros términos los altos costos logísticos que deben enfrentar.

0

En momentos en que el tipo de cambio se encuentra “planchado” y sin perspectivas de un repunte significativo a corto plazo, el problema de los elevados costos argentinos adquiere mayor relevancia y particularmente los logísticos.

Ese fue el contexto que eligió la Asociación Empresaria Argentina (AEA) para “volver al ruedo” después de una larga ausencia de la escena mediática (sin planteos al gobierno, por ejemplo). Lo hizo en una jornada que organizó en el Four Four Seasons, en Capital Federal.

El eje del debate, del que formaron parte empresarios de peso y el Ministro de Transporte,  Guillermo Dietrich, el transporte y los costos logísticos estuvieron en el centro de la escena.

Puestos en números, las cifras resultan contundentes. Al respecto, Luis Pagani, presidente de Grupo Arcor, calculó que, a su empresa, un conteiner destinado a la exportación le cuesta US$ 2.900, de los cuales US$ 1.550 corresponden a gastos de transporte, 900 a portuarios y 450 a documentación y trámites aduaneros. Ese mismo conteiner cuesta menos de la tercera parte, US$ 900, en Chile.

Para medir el peso de la burocracia, los trámites en el país trasandino representan menos de la cuarta parte de lo que se paga en la Argentina, “solo” US$ 110. Las razones de estas diferencias son múltiples, y en entre ellas, Pagani citó que los camiones no pagan IVA (porque se los considera bienes de capital) y el gasoil cuesta la mitad que en la Argentina.

Un panorama semejante planteó Carlos Miguens, del Grupo Citrícola San Miguel, al señalar que el flete de limones desde Tucumán a Zárate cuesta US$ 3.600 por conteiner, mucho más que lo que cuesta llevar ese mismo conteiner desde el puerto argentino hasta Rotterdam: US$ 2.000.

En distintas oportunidades durante el encuentro se planteó la necesidad de mejorar la red ferroviaria. En este sentido, Miguel Acevedo, titular de Aceitera General de Deheza, calculó que para un recorrido de 1.300 kilómetros y una carga 400 toneladas, el consumo de combustibles que demanda un camión es 2,5 veces el requerido por el tren.

Claro está que para que sea eficiente el ferrocarril es mucho lo que falta mejorar. Un dato, desde esta perspectiva, la aportó Federico Braun, dueño de Supermercados La Anónima, al señalar que la velocidad promedio del tren de carga es de sólo 15 km por hora.

Las pérdidas de tiempo son otra de las formas que adquiere el costo argentino. Al respecto, Lucio Castro secretario de Transformación Productiva, recordó que para exportar pollos se necesitaban 150 trámites, proceso que ahora se redujo a 118, una cifra que de todas formas resulta excesiva. También señaló que, según un estudio del BID, por cada punto de reducción de los costos logísticos es dable esperar una suba de 6% en las exportaciones.

Para Marcos Galperín presidente y fundador de Mercado Libre, “la Argentina es el lugar más caro y con peor servicio de Latinoamérica para hacer entregas”. En el país trasladar un paquete le cuesta a su compañía un promedio de u$s 6,30, contra 4,7 en Brasil y 2 en Colombia. Asimismo, las entregas en el país tardan el doble de tiempo que el promedio latinoamericano.

Los empresarios coincidieron en que para salir del estancamiento que sufre la economía argentina, es necesario aumentar la inversión, destacó Ámbito. Aldo Roggio presidente del Grupo Roggio, calculó que se necesita que el Estado invierta 6% del producto bruto interno en infraestructura y que los privados aporten otro 3%.

Para ello se necesita confianza y, en este sentido, Cristiano Rattazzi, cabeza del Grupo Fiat fue uno de los más optimistas. Según su opinión, el primero de abril – en referencia a las manifestaciones a favor del gobierno de Mauricio Macri – “los argentinos expresaron la decisión de cambiar”.

Por su parte, el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, trazó un panorama catastrófico de la herencia recibida por el gobierno de Mauricio Macri en materia de infraestructura, como lo testifica que el 40% de las rutas se encontraba, dijo, “en mal estado” y que las más transitadas
-entre ellas las número 3,5, 7, 8 ó 34 – siguen siendo todas de doble mano.

Ejemplificó el retroceso argentino señalando que en 1936 los ferrocarriles, en aquel entonces operados por los ingleses, trasladaron 40 millones de toneladas, y medio siglo después esa cifra se había reducido a 18,5 millones de toneladas.

Para revertir la situación el ministro planteó los lineamientos del programa “multimodal y federal” que lleva adelante su cartera y que prevé inversiones hasta 2019, por 33.270 millones de dólares, de los cuales se espera que unos 8.000 millones sean aportados por el sector privado (programas de participación público privada o PPP).

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here